JUBILADAS Y JUBILADOS DE AMÉRICA EN LUCHA. Se reúnen en Buenos Aires con Julio Gambina
Hay una imagen que se repite cada miércoles frente al Congreso argentino: jubiladas y jubilados marchando, reclamando, resistiendo.
Algunos llevan décadas haciéndolo. El próximo 23 de septiembre esa historia llegará a una cifra impresionante: **1800 concentraciones**. Ese mismo día comenzará en Buenos Aires la conferencia regional americana de pensionistas y jubilados, organizada por la Unión Internacional Sindical (UIS) de la Federación Sindical Mundial, con participación de organizaciones de distintos países y apoyo de la CLATE. El encuentro continuará hasta el 25 de septiembre. Pero podríamos empezar la discusión desde otro lugar. *¿Por qué vivir más se convirtió en un problema?* Porque hay algo extraño en el discurso que escuchamos permanentemente. Nos dicen que aumenta la expectativa de vida y que, por lo tanto, los sistemas jubilatorios se vuelven insostenibles. Hay demasiados jubilados, pocos trabajadores activos, demasiados gastos. Hay que ajustar. Ahora bien: vivimos más, pero también producimos muchísimo más. Nunca tuvimos semejante capacidad tecnológica. Automatización, informática, inteligencia artificial, aumento permanente de la productividad. Si una sociedad puede producir más riqueza utilizando menos tiempo de trabajo, podríamos pensar que eso debería permitirnos trabajar menos y vivir mejor. Sin embargo, ocurre casi lo contrario. Sobre esta contradicción conversamos en *Mundos Paralelos con el economista Julio Gambina**. Su planteo nos obliga a sacar la discusión previsional del estrecho terreno contable. El problema de las jubilaciones no puede separarse de una pregunta mucho más incómoda: **¿quién se apropia de la riqueza socialmente producida?* Mientras aumenta la productividad, crecen también la precarización y la informalidad laboral. Y esa misma informalidad termina debilitando el financiamiento de la salud, la educación y los sistemas previsionales. Entonces quizá tengamos que invertir la pregunta. No preguntarnos solamente cuánto “cuestan” los jubilados, sino **adónde va el dinero de los trabajadores**. Y acá aparece una segunda paradoja. Gambina señala que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad argentino dispone de recursos cercanos a los **80.000 millones de dólares**. Según los datos discutidos en la entrevista, alrededor del 80 % financia deuda pública y otro 15 % está colocado en acciones de grandes empresas. Es decir: los recursos acumulados a partir del trabajo vuelven a ingresar al circuito financiero. ¿Y si los miráramos de otra manera? ¿Y si esos recursos sirvieran prioritariamente para mejorar las jubilaciones, garantizar energía accesible, combatir el hambre o financiar otra estructura productiva? La pregunta se vuelve todavía más interesante cuando salimos de Argentina. Fondos de pensiones de países como Canadá o Suecia participan del financiamiento de empresas mineras vinculadas al extractivismo latinoamericano. El ahorro de trabajadores de una parte del mundo puede terminar financiando la extracción de recursos naturales en otra. Ahí la discusión previsional deja definitivamente de ser una cuestión de jubilados. Estamos hablando de **capital financiero, trabajo, naturaleza y formas de vida**. Tal vez por eso las 1800 marchas frente al Congreso tengan un significado que va bastante más allá de un reclamo sectorial. Esos jubilados vienen diciendo, miércoles tras miércoles, que después de toda una vida de trabajo todavía existe una batalla por decidir qué parte de la riqueza social nos pertenece. Y la conferencia de septiembre puede servir para ampliar esa pregunta a toda América. Porque, en definitiva, todos estamos dentro de esta discusión: quienes hoy están jubilados, quienes trabajan, quienes lo hacen informalmente y quienes todavía ni siquiera ingresaron al mercado laboral. Por eso quizá la pregunta decisiva no sea cuánto puede gastar una sociedad en sus jubilados. La pregunta es otra: *¿para qué producimos tanta riqueza si no alcanza para vivir dignamente?* Y detrás de ella aparece una todavía más profunda: *¿organizamos la economía para reproducir la vida o para reproducir el capital?*







