Bolivia volvió a crujir. ¿Puede gobernarse un país en crisis sin el consenso de la calle? El Decreto Supremo 5503 no solo encendió las calles con protestas y bloqueos en todo el país: puso en evidencia el conflicto de fondo entre un programa de ajuste económico neoliberal y una sociedad que se resiste a perder sus conquistas históricas. 

 

En este episodio de Enfoque, la periodista Alejandra Patrone entrevista al periodista y analista político boliviano, Antonio Abal. El retroceso parcial del gobierno de Rodrigo Paz, tras negociar con la Central Obrera Boliviana, no cerró la crisis. La protesta persiste, el oficialismo muestra fisuras y la pregunta sigue abierta: ¿hasta dónde puede avanzar un giro neoliberal en un país marcado por la memoria de las conquistas sociales? «Es un éxito muy fuerte de los movimientos sindicales populares, tras varios años de desavenencias y debilitamiento. Esto ha significado una rearticulación y recuperación de la credibilidad y vanguardia del movimiento popular», dijo Antonio Abal. «Es un gran triunfo, donde se recupera una de los símbolos más emblemáticos de la lucha histórica del movimiento popular en Bolivia: la Central Obrera Boliviana», agregó el analista internacional. La baja del decreto 5503 y la aprobación de otros dos que eliminan la subvención a los combustibles y recortan bonos y sueldos fueron presentados como parte de un “nuevo modelo” económico. «El presidente Rodrigo Paz, perdió mucha credibilidad, ni siquiera estuvo en la primera línea de las negociaciones. Está debilitado», aseguró el entrevistado. «Su modelo económico neoliberal plantea un retroceso,. Privatizaciones, recortes sociales que afectarán a la salud y a la educación, créditos, y más inversión extranjera sin controles que perjudique al país, entre otras medidas que ya conocemos muy bien», sostuvo Antonio Abal.

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