Mártires de Locomapa viven en el Pueblo Tolupán: 12 años de impunidad
Comunicado Movimiento Amplio
El 25 de agosto de 2013, en la comunidad de Locomapa, Yoro (Honduras), fueron asesinados a balazos los defensores indígenas María Enriqueta Matute, Ricardo Soto y Armando Fúnez. El crimen fue perpetrado por un grupo armado vinculado al Consejo Directivo de la Tribu San Francisco de Locomapa, la Federación de Tribus Xicaques de Yoro (FETRIXY) y con la complicidad de fuerzas policiales asentadas en la zona de El Ocotal. Las tres víctimas integraban el Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia (MADJ) y habían impedido el paso de camiones cargados con madera cortada ilegalmente y vehículos que transportaban broza de metales extraídos de manera clandestina en su territorio.
El ataque marcó un punto de quiebre en la larga historia de violencia contra el pueblo tolupán por su defensa del bosque y los bienes comunes. Desde entonces, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares (Resolución 12/2013) a favor de 18 miembros del MADJ y sus familias. Sin embargo, los años posteriores estuvieron marcados por nuevas amenazas, asesinatos y desplazamientos forzados.
En diciembre de 2023, la CIDH emitió la Resolución de Medidas Cautelares 83/2023, ampliando la protección a 61 integrantes del MADJ de la Tribu San Francisco de Locomapa, al constatar que persiste una situación de gravedad y urgencia frente a violaciones de los derechos a la vida e integridad personal. Al mismo tiempo, levantó las medidas respecto de dos beneficiarios —Santos Matute y José Salomón Matute— asesinados en 2016 y 2019, respectivamente.
Aquí el comunicado del Movimiento Amplio por la Dignidad y Justicia de Honduras:
Hace doce años, un día 25 de agosto de 2013, un trío de asesinos apoyados por el Consejo Directivo de la tribu San Francisco de Locomapa, la FETRIXY y las fuerzas policiales acantonadas en la comunidad de Ocotal asesinaron a balazos a Enriqueta Matute, Ricardo Soto y Armando Funes, por defender el bosque de su tribu, al impedir el paso de camiones cargados de madera cortada de manera ilegal y pickups con broza de metales extraídos clandestinamente de su territorio.
Enriqueta, Ricardo y Armando ejercían una acción soberana, de autodeterminación de su territorio tribal y sus bienes naturales. Pero los empresarios avarientos no entienden lo vital que es para los pueblos indígenas la protección de sus bosques y cuencas hidrográficas, mucho menos la conexión ética y espiritual que tienen con la naturaleza. Y como no habían podido comprar con dinero la voluntad de la población indígena tribal de Locomapa, no les quedó más que contratar sicarios y una vez más desplegar la violencia en la zona.
Ante el brutal asesinato, el Consejo Directivo de la Tribu San Francisco de Locomapa y la FETRIXY, no solo no salieron en defensa de los indígenas acribillados, sino que se pusieron de lado de los asesinos y los empresarios mineros y madereros. Igualmente, la Policía calló, el Ministerio Público enlenteció el proceso investigativo y el juzgado de Yoro también maniobró contra las víctimas. De esta manera, el Estado hondureño, los empresarios, junto con los sectores mafiosos que se han apoderado de la FETRIXY y de varios Consejos Directivos de Tribu quedaron manchados por la sangre inocente de tolupanes humildes que exigían justicia y paz para sus vidas.
A doce años de su asesinato, como siempre, la justicia apenas toca a algunos de los autores materiales de la masacre tolupana, mientras otros continúan libres. Ninguno de los autores intelectuales ha sido, siquiera, citados por las estructuras impartidoras de justicia.
Pero la dignidad del pueblo Tolupán no sabe de rendiciones. Ahora mismo sectores mafiosos que funcionan a lo interno de la tribu se han atrevido a amenazar de muerte no solo a los directivos indígenas honestos, sino también a funcionarios del ICF y otras delegaciones que han ido a la tribu a verificar la situación criminal que estos sectores empresariales financian dentro de la tribu San Francisco de Locomapa.
La sangre arrebatada a los Mártires Tolupanes afianzó su resistencia orgánica y su dignidad, evidenciada hoy en el hecho que el legítimo Consejo Directivo y Preventivo está en manos de sus más leales herederos bajo el liderazgo de Ramón Matute y su equipo; en la fundación y construcción de la Radio Dignidad Tolupana, en la recuperación de la tierra que por décadas estuvo usurpada impunemente por madereros, en la demanda y sentencia de amparo que ordenó la protección directa de la dignidad, la igualdad y la salud de las familias tolupanas de Locompa víctima de racismo y discriminación; y en el celoso y siempre arriesgado proceso de defensa y liberación del territorio tribal que hoy está en marcha indetenible.
Luego de 12 años de este crimen, ningún autor intelectual ha sido procesado por este crimen, y el poder judicial absolvió a uno de los autores materiales. Desde el año 2020, interpusimos recurso de casación en contra de esta sentencia arbitraria e injusta, sin embargo, la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia no ha resuelto el mismo, agravando y retrasando el acceso a la justicia del pueblo Tolupán y sus víctimas.
Desde el Consejo de Tribu legítimamente electo y defensor verdadero de los indígenas de la tribu San Francisco de Locomapa, junto al Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia, el Bufete Estudios para la Dignidad y el Movimiento Popular y Social Hondureño continuamos exigiendo justicia pronta, completa, castigo a los victimarios y resarcimiento de daños a las víctimas y sus familias. Exigimos el respeto a los derechos tribales del pueblo Tolupán.
¡Enriqueta, Ricardo y Armando viven por siempre en el pueblo Tolupán!
¡Hasta la Dignidad Siempre!
Tribu San Francisco de Locomapa, Yoro, 25 de agosto de 2025
![América Latina: una mujer asesinada cada dos horas Fuentes: LINyM [Crédito de la imagen: Giorgio Trucchi | LINyM]](https://abyayalasoberana.org/wp-content/uploads/2026/07/119-comprimido-150x150.jpg?crop=1)







