Salud y autonomía: la apuesta del pueblo Misak
Mama Liliana, gobernadora del pueblo Misak.
Su propuesta invita a repensar la salud pública no como un sistema aislado, sino como una red compleja: de territorio, comunidad, sabiduría ancestral, ciencia occidental y dignidad.
Por Ronald Suárez Maynas
19 de octubre, 2025.- En el corazón de la Cordillera Central del Cauca, en Colombia, el pueblo Misak también conocidos vienen librando desde hace décadas una batalla por su autonomía que no sólo es política o territorial, sino profundamente sanitaria y cultural. Su historia y su propuesta de “salud propia” ponen en evidencia un paradigma distinto al dominante: no se trata únicamente de curar enfermedades, sino de preservar modos de vida, cosmovisión y vínculo con la naturaleza. Los misak son un pueblo indígena compuesto por aproximadamente 14.948 personas, organizadas en 3.500 familias y asentadas en un territorio de 16.000 hectáreas.

“Ser misak es asumir una visión holística del mundo: significa reconocerse como hijos del agua, los sueños y la palabra. Su misión ancestral es clara y profunda: defender el territorio, cuidarlo y preservarlo para las futuras generaciones” señala Mama Liliana Pechene una Mujer Valiente que esta de turno como Gobernadora este año 2025.

Desde los años setenta y ochenta, los misak comenzaron a estructurar una autoridad propia y una carta política llamada “Carta Misak” o “Derecho Mayor”— en donde reivindicaban, entre otros, el derecho a la tierra, a la educación propia y al ejercicio de sus sistemas de gobierno tradicionales. En palabras de la comunidad: “La carta política del 93 reconoce el derecho a una educación propia, pero aún sigue en resistencia”. En este marco, la salud propia emerge como parte central del proyecto de autonomía.
El territorio misak no es sólo un espacio geográfico: es el tejido que conecta agua, cultivos, ancestros, semillas, lengua, rituales y medicina. Recuperar terreno, reafirmar la autoridad ancestral, implementar su plan de vida todo ello repercute en la salud comunitaria. Porque salud para los misak no es sólo ausencia de enfermedad, sino equilibrio: con la tierra, con la espiritualidad, con la comunidad. Esta cosmovisión está bien documentada: su territorio se compone de páramos, ríos y pisos térmicos diversos, lo que les brinda una vinculación ecológica profunda.

Liliana Pechene o mama Liliana, autoridad máxima como Gobernadora del pueblo Misak, afirma que “La salud occidental es un negocio… las enfermedades es negocio… los centros de atención son negocios”. Esta declaración no sólo cuestiona al modelo biomédico convencional centrado en lo individual, lo curativo y lo comercial, sino que reivindica un sistema alternativo articulado que integra medicina ancestral, nutrición autóctona, cultura en su propia lengua, gobernanza comunitaria y una educación propia al servicio del bienestar colectivo.
El sistema de salud propia de los misak cuenta con los siguientes servicios y estructuras claves:

Los avances son visibles: la articulación de salud propia y salud pública, el reconocimiento por parte del Estado de derechos indígenas, la gestión comunitaria de servicios de salud y la elaboración de planes participativos de nutrición y salud. Por ejemplo, un documento del Ministerio de Salud “Plan Participativo de Nutrición y Salud Misak” resume cómo desde 2011 la comunidad decidió avanzar de forma autónoma.
Pero los retos también son enormes:
Para los misak, cuidar la salud es cuidar el territorio, la lengua, las semillas, la memoria. Es una apuesta a que la cosmovisión y la interrelación con la naturaleza pueden salvar vidas de otra manera. Cuando se reconoce que la salud no es solo un servicio técnico, sino parte de un proyecto de vida colectivo, se abre un camino potente.
Este enfoque muestra que la autonomía indígena integra dimensiones sociales, culturales y sanitarias, y que apostar por la salud propia no es un lujo, sino una necesidad para la supervivencia de pueblos milenarios que, como los Misak, han resistido cinco siglos de opresión, despojo y marginación. Su propuesta invita a repensar la salud pública no como un sistema aislado, sino como una red compleja: de territorio, comunidad, sabiduría ancestral, ciencia occidental y dignidad.
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*¨Ronald Suarez Maynas es comunicador indígena del pueblo Shipibo Konibo de Perú, y documentalista.
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