Perú, el escándalo como cultura política
GUATEMALA/ CUSCO / MILÁN – En una reciente edición del programa Geopolítica desde la Aldea, analistas y activistas peruanos discutieron la profunda crisis política que atraviesa el Perú, marcada por la inestabilidad presidencial (seis presidentes en seis años) y la reciente amenaza de destitución del mandatario José Jerí. El debate giró en torno a si el país vive una «cultura del espectáculo» y cuáles son las raíces históricas de su fragmentación social.
El escándalo como herramienta de gobierno
El conductor, Ollantay Itzamná, inició el debate señalando que el Perú parece haber normalizado el escándalo mediático y la judicialización de sus mandatarios. Se cuestionó cómo un país que fue cuna de pensadores como José Carlos Mariátegui ha derivado en una «cultura de telebasura» que prioriza el morbo sobre la discusión política de fondo.
Dos visiones sobre la crisis actual
El panel contó con dos perspectivas contrastadas que ofrecieron un diagnóstico del «fracaso» del sistema político:

Manuela Bastidas (Desde Italia): La trabajadora social y candidata al Senado por la diáspora peruana sostuvo que el «Perú se jodió» con la llegada del fujimorismo en los años 90. Según Bastidas, este movimiento destruyó los partidos políticos y las organizaciones sociales, reemplazándolos por una estructura de «criminalidad y corrupción» que hoy gobierna desde el Congreso a través de coaliciones mafiosas. Su propuesta es la participación política activa y la convocatoria a una Asamblea Constituyente para recuperar valores morales y justicia social.
Homero Quiros (Desde Cusco): El historiador ofreció una visión de más largo aliento, recordando que la inestabilidad no es nueva (el inicio de la República tuvo 17 presidentes en 22 años). Quiros argumentó que el fujimorismo no es la causa raíz, sino el «caballo» de los poderes económicos fácticos que operan detrás de escena. Para él, el problema es que el Perú nunca consolidó una verdadera República y que los grupos económicos prefieren gobernar a través de «caras visibles» que no alteren el statu quo.
El camino a seguir: ¿Organización o elecciones?
El debate concluyó con una reflexión sobre el futuro. Mientras Bastidas enfatizó la urgencia de ganar cuotas de poder para cambiar la Constitución, Quiros advirtió que la solución no es solo electoral. El historiador propuso la construcción de una «República Plebeya», basada en la formación de conciencia política en las bases populares para que un futuro gobierno del pueblo pueda sostenerse frente a la represión y el boicot de las élites.
Ambos coincidieron en que el Perú se encuentra en un momento crítico de reconfiguración geopolítica y que, sin una verdadera soberanía y organización social, el país continuará «de tumbo en tumbo» en un laberinto de inestabilidad institucional.







