«No estáis matando narcotraficantes»: Petro se dirige a los «mentirosos» Trump y Rubio
Eraldo Peres / AP
«Colombia no se deja humillar», declaró el presidente colombiano.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, volvió a condenar este sábado las muertes causadas por los ataques de Estados Unidos contra las supuestas narcolanchas en el mar Caribe y el Pacífico oriental.

«Lo que estáis matando no son narcotraficantes», afirmó el mandatario del país latinoamericano, que llamó «mentirosos» a su par estadounidense, Donald Trump, y al secretario de Estado del país norteamericano, Marco Rubio, por utilizar el narcotráfico como pretexto para sus bombardeos, que también se cobraron la vida de «un pescador» colombiano.
«Alejandro Carranza se llamaba», recordó Petro, señalando que, sin importar lo que llevaba en la embarcación bombardeada, «pez» o «cocaína», «no tenía pena de muerte y no tenían por qué haberlo asesinado».
«Y no sabemos si lo asesinaron en nuestro mar Caribe, frente a Santa Marta o frente a la Guajira, o más allá, pero cualquiera que sea el lugar y lo que hacía el pescador pobre, nadie puede decir que ese pescador pobre […] fuese un narcotraficante», manifestó. «Me opongo a ello», aseveró.
El dirigente colombiano denunció que los verdaderos narcotraficantes, «a través de» los políticos estadounidenses, se comunicaron con «los senadores del señor Rubio» para pedir que «aquí también bombardeen, a pedir que aquí también saquen al presidente de la República elegido por voto popular, a tratar de humillarnos». Pero «Colombia no se deja humillar», recalcó.
«Dijimos que los chicos estaban cautivos. Y media hora después empezaron a bombardearnos», señaló Alexánder Pakel.
El militar ucraniano Alexánder Pakel asegura en un video difundido por el Ministerio de Defensa de Rusia que el Ejército del régimen de Kiev trató de asesinar a sus propios soldados cuando él y sus compañeros se rindieron a las Fuerzas Armadas rusas.
Según su testimonio, en un primer momento, las fuerzas rusas capturaron a tres o cuatro soldados ucranianos, y dijeron a los demás que se quedaran donde estaban y esperaran a que vinieran a recogerlos para trasladarlos a otra posición.
«Nos rendimos inmediatamente, sin disparar», relata el militar ucraniano. «[Los militares ucranianos] Nos lanzaban todo: incluso los [drones pesados] Baba Yaga nos lanzaban proyectiles. Los nuestros. Nadie respondía por radio, dijimos que los chicos estaban cautivos. Y media hora después empezaron a bombardearnos», revela. Según destacó, él y otros militares que decidieron deponer las armas fueron «salvados» por soldados rusos que los trataron bien en su cautiverio.
Misericordia para los enemigos derrotados
Durante su visita a un puesto de mando del grupo conjunto de fuerzas, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, enfatizó a finales de octubre que queda por delante una gran y compleja labor para eliminar las formaciones enemigas rodeadas: hasta 5.000 efectivos del régimen de Kiev en dirección a la ciudad estratégica de Kupiansk y 5.500 en Krasnoarmeisk.
Dado que un gran número de soldados ucranianos se encuentran cercados por las fuerzas rusas, el mandatario ruso ordenó a altos cargos militares que se tomen medidas para garantizar las condiciones de la entrega del personal del Ejército del régimen de Kiev a fin de reducir la pérdida de vidas.
«Para minimizar las bajas innecesarias, les solicito, como ya lo hemos hecho, que tomen todas las medidas necesarias para garantizar la rendición de los militares ucranianos», dispuso Putin. A continuación, el mandatario resaltó que para los militares del régimen de Kiev «no es fácil» entregarse, ya que «reciben disparos por la espalda y se utilizan drones desde arriba para atacar y eliminar a quienes intenten rendirse».
Posteriormente, declaró que el Ejército ruso puede garantizar a periodistas extranjeros —e incluso ucranianos— el paso seguro a la zona en la que las tropas ucranianas se encuentran rodeadas para que puedan «ver por sí mismos lo que está sucediendo».
Fuente: actualidad.rt.com







