En el marco del proceso formativo de la Pastoral de la Tierra, el programa Geopolítica Desde La Aldea conversó con Julio Toj, defensor del territorio y líder cooperativista de Sayaxché, Petén.

En una charla directa y autocrítica, Toj analizó el fenómeno que está transformando el paisaje social y agrario de su municipio: la venta masiva de parcelas campesinas a las empresas palmicultoras. El engaño de la «venta fácil» Julio Toj enfatizó que el principal problema actual no nace únicamente de presiones externas directas, sino de la decisión de los mismos vecinos campesinos de vender sus propiedades. Toj relató cómo el espejismo del dinero inmediato seduce a las familias, quienes ven en la venta una salida rápida a sus necesidades económicas sin medir las consecuencias a largo plazo. Las consecuencias de quedar sin tierra: Pérdida de Soberanía: Al vender la parcela, el campesino pierde su medio de subsistencia y la capacidad de producir sus propios alimentos, convirtiéndose en dependiente del mercado. Desintegración Familiar y Social: La venta suele provocar la dispersión de las familias; una vez que se termina el dinero de la venta, muchos terminan como peones en las mismas tierras que antes les pertenecían o emigran en condiciones precarias. El Avance de la Palma: Toj describió cómo el monocultivo de palma aceitera va devorando las comunidades, transformando lo que antes eran bosques y áreas de cultivo diverso en desiertos verdes controlados por empresas. Un llamado a la reflexión comunitaria Desde Chisec, el líder cooperativista hizo un llamado urgente a sus vecinos de Sayaxché y de otras regiones para que no abandonen la tierra. «La tierra es la vida», recordó, señalando que una vez que la propiedad pasa a manos de las grandes empresas, es casi imposible recuperarla para el campesinado.

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