PERÚ. DESTITUYEN AL PRESIDENTE JOSÉ JERÍ
LIMA, PERÚ – En una sesión extraordinaria que marca un nuevo capítulo en la inestabilidad política del país, el Congreso de la República del Perú ha concretado la censura y destitución del presidente encargado, José Jerí.
Con esta decisión, Perú se encamina a tener su séptimo presidente en apenas seis años, en medio de un clima de descontento social y descrédito institucional . Los motivos de la censura La destitución de Jerí se produjo tras una serie de escándalos que la congresista Flor Pablo calificó como «inadmisibles y vergonzosos» . Entre las acusaciones principales figuran: Tráfico de influencias: Reuniones clandestinas con empresarios investigados por corrupción, sin protocolos oficiales ni registro en la agenda presidencial Conductas impropias: Denuncias sobre el uso del Palacio de Gobierno para fines personales y acusaciones de conductas éticamente cuestionables vinculadas a su círculo cercano Falta de gestión: Críticas por la ausencia de un plan real de seguridad ciudadana y la trivialización de las comunicaciones oficiales bajo eslóganes como «Perú a toda máquina» . Un panorama de inestabilidad crónica El análisis del video destaca que la figura presidencial en el Perú se ha diluido debido a la «chacota política» y la constante rotación de mandatarios . Desde 2020, la lista de presidentes que han dejado el cargo por destitución, renuncia o fin de periodo incluye a Martín Vizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti, Pedro Castillo y Dina Boluarte . La destitución de Jerí ocurre en un momento crítico: faltan poco más de 50 días para las elecciones generales del 12 de abril . Esta situación obliga al Congreso a elegir un nuevo presidente interino en un plazo de 24 horas, lo cual genera incertidumbre sobre si se respetará la institucionalidad democrática en el corto plazo . Impacto en la institucionalidad Ollantay Itzamná señala que este ciclo de «golpes y contragolpes» ha sepultado el respeto por la autoridad presidencial, convirtiendo a la máxima magistratura en una figura sin peso real frente a las pugnas de la oligarquía y los intereses externos. Mientras tanto, el país espera la designación de un octavo mandatario en una década, con la esperanza de que el proceso electoral de abril pueda ofrecer una salida a la crisis .








