Trabajar sin derechos: la crisis oculta de América Latina y El Caribe.
La informalidad laboral sigue siendo una de las principales deudas estructurales de América Latina y el Caribe. A pesar de avances parciales en los últimos años, millones de trabajadores continúan fuera del sistema, sin acceso a derechos, protección social ni ingresos estables.

En el marco del Día Internacional de los Trabajadores, la periodista Alejandra Patrone entrevista en Enfoque a Gerson Martínez, especialista regional de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, en economía laboral para América Latina y el Caribe, para analizar la magnitud del fenómeno, sus causas profundas y los desafíos que enfrenta la región. “La informalidad es una característica estructural de nuestros mercados laborales: es amplia, extensa y profunda”, advirtió Martínez. Según explicó, cerca de la mitad de los trabajadores en la región se encuentra en condiciones de informalidad, en sectores de baja productividad como el comercio, los servicios, la agricultura, la construcción y el trabajo doméstico. El impacto no es igual para todos. Las mujeres están sobrerrepresentadas en estos sectores, con menores ingresos y menor cobertura de protección social. A esto se suma la sobrecarga de cuidados no remunerados, que limita su acceso al empleo formal. “Esta carga de cuidados es una barrera estructural que condiciona la participación laboral de las mujeres”, señaló. Los jóvenes, por su parte, enfrentan un escenario aún más crítico. “6 de cada 10 jóvenes ocupados están en la informalidad”, afirmó Martínez. Una situación que no solo afecta el presente, sino que condiciona sus trayectorias laborales futuras, generando un círculo de precariedad difícil de romper. La informalidad no solo implica falta de ingresos estables. También significa ausencia de derechos laborales, imposibilidad de acceder a sistemas de salud contributivos y limitaciones para construir una jubilación digna. En ese sentido, la OIT advierte que este fenómeno no solo reproduce desigualdades, sino que las profundiza. El análisis también aborda el impacto de las plataformas digitales y la economía de apps, que han ampliado el acceso al trabajo, pero muchas veces bajo condiciones precarias, sin garantías ni estabilidad. “Es una nueva realidad que llegó para quedarse y que requiere respuestas desde la política pública y la regulación”, sostuvo desde la OIT Gerson Martínez. Frente a este escenario, el rol de los Estados es clave. El entrevistado subrayó además que las políticas más efectivas son aquellas que combinan estrategias integrales: formación profesional, protección social, fortalecimiento institucional y desarrollo productivo. “Para reducir la informalidad, el empleo formal debe estar en el centro de las políticas públicas”, afirmó.







