Niñez en riesgo y la Ley Ema: el poder de las grandes tecnologías.
Hay violencias que no dejan marcas en el cuerpo, pero son el resultado directo de una arquitectura global de poder.
En este episodio de Enfoque, la periodista Alejandra Patrone conversó con la argentina Laura Sánchez promotora de la Ley Ema, tras el suicidio de su hija de 15 años luego de que se difundiera en las redes sociales un video con contenido íntimo sin su consentimiento .
“Lo importante en estos casos es cortar la cadena. No fue solo lo que pasó en una pantalla, fue la exposición, el hostigamiento y la indiferencia”, dijo Laura Sánchez sobre la muerte de su hija. El caso de Ema expone una tensión central de nuestro tiempo: quién gobierna en el mundo digital. Las plataformas no solo distribuyen contenido: organizan la visibilidad, aceleran dinámicas sociales y, en muchos casos, amplifican la violencia porque es lo que genera más interacción. Es un modelo de negocio basado en la atención, donde el costo humano queda fuera de la ecuación. Frente a eso, iniciativas como la Ley Ema abren una discusión de fondo: la necesidad de regulación, de responsabilidad corporativa y de soberanía digital. Pero también dejan en evidencia una asimetría: los Estados intentan legislar sobre estructuras que operan globalmente y que, muchas veces, están fuera de su alcance. Esto no es solo un debate jurídico o tecnológico. Es una disputa por poder.