Después de casi tres meses de huelga, el gremio docente logró un acuerdo con el Ministerio de Educación, pero detrás del conflicto, hay algo más profundo: jubilaciones en riesgo, rechazo al modelo extractivista y un pueblo que dice basta.

Enfoque entrevistó al sociólogo Olmedo Beluche, sobre lo que está en juego en Panamá, la represión estatal, y las posibles acciones de los movimientos sociales en el país. «Creemos que habrá que tomarse un tiempo. El movimiento popular debe tomar aire, pero como van las cosas que están planteadas de manera estructural y que tocan la vida cotidiana de los panameños, la gente volverá a las calles y volverá a luchar contra las metidas antipopulares», dijo Beluche a la periodista Alejandra Patrone. «Si no hay una recuperación económica y se equilibra la situación social, puede volver a explotar la cosa», agregó el experto entrevistado. Consultado sobre la violencia ejercida por el gobierno del presidente panameño José Raú Mulino, a quienes participaron de la huelga, Beluche dijo que «la represión fue brutal». «Los delitos de lesa humanidad no prescriben, así que en un futuro, Mulino deberá ser investigado y castigado por sus delitos», destacó el sociólogo. Los gremios docentes y movimientos sociales que participaron de la huelga, piden a Mulino derogar la Ley 462, y el Memorando de Entendimiento, el cierre definitivo de la mina de Donoso, y el fin del proyecto de embalse en el río Indio, entre otros reclamos.

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