Esta entrevista, titulada «XINKA, un pueblo que RESURGE como AVE FENIX», es una conversación reveladora entre Ollantay Itzamná y el profesor Marlon Sigüina en el Museo Xinka de Cuilapa, Santa Rosa. A continuación, un resumen de los puntos clave:
1. El Resurgimiento de la Identidad Xinka El profesor Sigüina explica que, durante mucho tiempo, se intentó invisibilizar al pueblo Xinka, etiquetándolo erróneamente como «ladino» debido a la pérdida aparente del idioma y la vestimenta tradicional. Sin embargo, gracias a los Acuerdos de Paz de 1996, se reconoció oficialmente su existencia, lo que permitió que las comunidades comenzaran un proceso de autoidentificación y resistencia cultural. El crecimiento demográfico exponencial en los censos (de 16,000 en 2002 a más de 260,000 en 2018) refleja este orgullo recobrado y el fin del miedo a reconocerse como indígenas. 2. El Museo Xinka y la Recuperación Cultural El Museo Xinka, fundado en 2010, actúa como un espacio vivo para fortalecer la visión actual del pueblo. Sigüina destaca que están recuperando términos en idioma Xinka (como Rajak Cup para bienvenidos) y reconstruyendo su historia desde su propia perspectiva. El profesor enfatiza que no es necesario hablar el idioma o vestir el traje regional para mantener las raíces étnicas; lo fundamental es la conciencia de la herencia cultural. 3. Defensa del Territorio y Resistencia Un pilar fundamental de la vida actual Xinka es la defensa del territorio. Marlon menciona que el pueblo Xinka ha sido históricamente «aguerrido», resistiendo a la esclavitud desde la época colonial. Destaca la importancia de las tierras comunales y la organización comunitaria para proteger bienes colectivos, citando el ejemplo del volcán Jumaitepeque, cuyos bosques han sido recuperados gracias a la acción de las comunidades locales. 4. El Puente de los Esclavos: De la Humillación al Orgullo La entrevista concluye reflexionando sobre el Puente de los Esclavos, un monumento que recuerda el trabajo forzado de los antepasados Xinkas. Hoy, este lugar ha sido resignificado a través de la «Sarabanda de los Esclavos», una danza que simboliza la resistencia, la alegría y el compromiso de no permitir nunca más la esclavitud ni la negación de la identidad.