El presidente de Rusia Vladimir Putin viajó a China para reunirse con su par chino Xi Jinping. No es un simple gesto diplomático: se trata de una visita de cuatro días cargada de simbolismo, economía y geopolítica. 

Enfoque entrevistó por este tema al investigador argentino Sergio Cesarían, coordinador del Centro de Estudios sobre Asia del Pacífico e India de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. «La relación entre China y Rusia es estratégica, que se funda en una cosmovisión antioccidental», sostuvo Sergio Cesarín, Licenciado en Relaciones Internacionales. «Esta gira es una demostración de una relación de continuidad y profundización entre China y Rusia. Hay un núcleo muy potente de alianzas de convergencia de intereses no centrado en EE.UU y Europa», agregó. El viaje de Putin se da en momentos donde se realiza en Tianjin (China) la cumbre anual de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), bajo los auspicios del presidente chino Xi Jinping.  Rusia llegó a esta cumbre aislada de Occidente por la guerra en Ucrania, mientras China enfrenta una competencia directa con Estados Unidos.  Ambos líderes buscan proyectar fuerza, pero también resolver tensiones internas: Rusia necesita mercados para su energía y China busca aliados que respalden su visión de un mundo multipolar.  La pregunta es inevitable: ¿Estamos ante el nacimiento de un bloque Rusia–China que desafía a Occidente? En esta entrevista, Sergio Cesarín nos ayuda a entender qué está en juego en esta cumbre y en la visita de Putin a China, que puede cambiar el equilibrio global.

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