Publicado el 9 de octubre de 2025
Mendoza, una destacada académica hondureña y exponente de los Feminismos Descoloniales del Abya Yala, argumenta que la democracia liberal no ha roto el «cordón umbilical» con la matriz colonial, sino que a menudo actúa como una herramienta para perpetuar la dominación.
Esto se debe a que su diseño y aplicación están intrínsecamente ligados a las lógicas coloniales que justificaron históricamente la expansión y el control.

En este sentido, la pensadora revela cómo instituciones occidentales, como el Derecho Internacional y el concepto de Estado Nación, han servido para mantener la sumisión de los pueblos del sur global a sistemas que les niegan la plena libertad y autodeterminación. La democracia se convierte, así, en un discurso que puede justificar prácticas neocoloniales o, como señala en otros contextos, incluso servir de pretexto para «guerras justas» que buscan la recolonización. La importancia de su planteamiento radica en la necesidad de descolonizar la política y la democracia para construir un saber y una realidad que tengan sentido para los territorios y las historias propias del Abya Yala, más allá de la razón occidental y sus estructuras.
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