En medio del mayor evento deportivo de Estados Unidos, Bad Bunny convirtió el show del Super Bowl en algo más que música.

Hubo símbolos, hubo mensaje, hubo identidad. ¿Fue solo entretenimiento o una declaración descolonizadora frente al poder cultural estadounidense?  En este episodio de Enfoque, la periodista Alejandra Patrone entrevista al Filósofo y profesor puertorriqueño Nelson Maldonado, integrante de la Fundación Frantz Fanon. “Hay una gran importancia identitaria con respecto a la lengua y la cultura, que en este momento está siendo rechazada muy brutalmente en los Estados Unidos con la xenofobia y las políticas de persecución a migrantes”, dijo Maldonado. “El show, es en un contexto donde los Estados Unidos temen el cambio demográfico que va a llevar a que los blancos anglosajones ya no sean mayoría. Hay una histeria completa en ese sentido, y tener este espectáculo, esta afirmación, esta cultura, esta lengua, genera un impacto muy grande”, sostuvo el filósofo. “En este contexto de un fascismo creciente, hay una intolerancia profunda a todo lo que no se asimile a un estándar anglosajón blanco en los Estados Unidos», destacó el entrevistado, recordando al movimiento Black Lives Matter en el marco de una campaña contra la violencia, el racismo sistémico y la desigualdad policial hacia las personas negras Nelson Maldonado, se refirió además, a la historia colonial de Puerto Rico y El Caribe y la cultura descolonizadora, entre otros temas. El show de Bad Bunny dejó claro que la cultura no es neutra, y que los escenarios globales también son espacios de disputa política y simbólica. Tal vez la mayor incomodidad que generó a Washington y a las élites conservadoras no fue solo el idioma y el ritmo, sino la certeza de que América Latina ya no ocupa solo los márgenes del relato.

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