Reflexiones sobre las COP y su eficacia
Isaka Hunikui/Rede de Jovens Comunicadores da COIAB. Fuente: Archivo Brasil de Fato
Es de interés reflexionar sobre el rol que pueden cumplir las autonomías como procesos y entidades que contribuyan a la solución de la crisis climática y preparen a los pueblos y comunidades para enfrentar la calamidad civilizatoria que se nos avecina.
Por Jorge Agurto
La cita es en Belém, Brasil, y ha despertado expectativa por ser la primera vez que una conferencia de las partes (COP) se realiza en territorio amazónico, uno de los biomas esenciales para la oxigenación del planeta.

Sin embargo, debemos advertir algunas de las limitaciones que tienen las COP sobre Cambio Climático:
– Las decisiones o acuerdos se adoptan por consenso. Esto es algo difícil de alcanzar entre las 198 Partes, conformada por 197 países más la Unión Europea como bloque. Basta que unos pocos países expresen su disconformidad para evitar que se adopten acuerdos necesarios para frenar el calentamiento global.
– El principal responsable no participa. A pesar de ser uno de los países con mayor responsabilidad en la crisis climático Estados Unidos no participa oficialmente en la COP30 con representantes de alto nivel del gobierno federal. Sí participan líderes locales y alcaldes de más de 35 ciudades.
– Negacionismo creciente. El gobierno de Donald Trump expresa una postura de negación de la crisis climática a la que ha calificado como “la mayor estafa de la historia”. Gobiernos de derecha y ultraderecha como el de Javier Milei comparten esta postura.
– Enorme presión empresarial. Las empresas de carbón y combustibles fósiles ejercen una enorme presión en las negociaciones climáticas con estrategias diseñadas para frenar o diluir los compromisos climáticos más ambiciosos.
– Ausencia de acuerdos vinculantes eficaces. Las COP realizadas hasta la fecha no han logrado acuerdos vinculantes eficaces y la COP30 no asegura la adopción de acuerdos sobre temas claves como: disminución del uso de los combustibles fósiles, el financiamiento, la adaptación, la transición energética y la protección de los bosques.
– Compromisos declarativos. Los países presentan o actualizan cada cinco años sus metas y compromisos climáticos a nivel nacional, pero suelen no ser coherentes con sus políticas públicas por lo que quedan a un nivel declarativo.
– Los pueblos indígenas y la sociedad civil no participan de manera oficial en las decisiones. Tienen voz, pero no voto en las decisiones oficiales y participan como observadores y mediante mecanismos de incidencia o presión.
– No se visibiliza el aporte indígena. Las negociaciones priorizan las soluciones de mercado y no hacen visible y miden las contribuciones de los pueblos y comunidades a la lucha climática y la conservación de la biodiversidad. Un documento de política del Grupo Internacional de Trabajo sobre Pueblos Indígenas (IWGIA) hace visible esta grave carencia (ver nota en https://www.servindi.org/05/11/2025/como-se-valora-el-aporte-indigena-en-las-cndndc.
Es importante reflexionar sobre las consideraciones expuestas porque consideramos que muchas personas asisten a la COP con demasiadas expectativas o con fines particulares de promoción de sus actividades particulares y buscar o justificar un financiamiento particular.
Los pueblos de la Amazonía y América Latina –al igual que otros pueblos de Asia y África– son los principales afectados por la crisis climática a pesar de ser los menos responsables de causar la crisis climática.
Si bien acuden numerosas delegaciones que vienen de territorios en lucha cabe el riesgo de que la Cumbre de los Pueblos y otros espacios alternativos no desarrollen una narrativa coherente, con objetivos comunes, que potencie una estrategia más o menos articulada.
Por estos motivos los pueblos y comunidades deben explorar cómo implementar otras formas de respuesta más eficaces y complementarias que nazcan desde los territorios rurales y urbanos.
Sólo así podrán enfrentar las actividades extractivas que devoran los bienes comunes y la inercia cómplice de las autoridades nacionales y subnacionales que suscriben compromisos que suelen quedar en mera retórica.
No podemos esperar que las autoridades solucionen “desde arriba” cuando se encuentran enfrascados en su propia crisis política y carecen de voluntad y capacidad política para enfrentar en serio la crisis en ciernes.
Por este motivo es de interés reflexionar sobre el rol que pueden cumplir las autonomías como procesos y entidades que contribuyan a la solución de la crisis climática y preparen a los pueblos y comunidades para enfrentar la calamidad civilizatoria que se nos avecina.
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Compartimos el banner de un evento que se desarrollará el martes de 1 a 4 p.m. y que puede contribuir a este tipo de reflexión.

Mayor información: https://www.servindi.org/06/11/2025/gobernanzas-y-autogobiernos-como-alternativas-climaticas
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