En una entrevista para el programa Geopolítica Desde La Aldea, la defensora de derechos humanos y referente del Movimiento de Mujeres con Poder Constituyente, Sandra Morán, analizó la situación crítica que atraviesa la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), calificándola como un reflejo de la cooptación institucional que sufre el Estado guatemalteco. ​

 

Una universidad en disputa y la «diarquía» de rectores ​Durante la conversación, Morán destacó que lo que ocurre actualmente en la USAC no es un hecho aislado, sino una evidencia del «descaro» con el que fuerzas corruptas están capturando las instituciones. El conflicto central gira en torno a la existencia de dos figuras que reclaman el rectorado: ​Walter Mazariegos: Calificado por Morán como un «usurpador, ilegítimo e ilegal», cuya elección se dio mediante maniobras del Consejo Superior Universitario (CSU) para excluir a los electores de oposición. ​Dr. Rodolfo Chang: Reconocido por los movimientos sociales y estudiantiles como el «rector legítimo», tras haber obtenido 80 votos en una elección pública y notariada realizada fuera del recinto universitario, luego de que se impidiera el ingreso de sus electores legalmente acreditados. ​¿Por qué la USAC le importa a todo el país? ​Ante la pregunta de por qué la población general debería interesarse en un conflicto universitario, Morán fue enfática en señalar que la USAC es un centro neurálgico del poder en Guatemala. No solo se trata de la formación académica de los hijos del pueblo, sino de su peso político: ​Poder en el Estado: La universidad ocupa una silla en al menos 58 instituciones públicas, incluyendo la Junta Monetaria y el Seguro Social (IGSS). ​Elecciones de segundo grado: El rector y el CSU tienen un papel determinante en las comisiones de postulación que eligen a magistrados de la Corte de Constitucionalidad y del Tribunal Supremo Electoral. ​Iniciativa de Ley: Es la única institución académica con la capacidad constitucional de proponer leyes para resolver problemáticas nacionales. ​La ruta de la resistencia: Cortes y calles ​Para la activista, la salida a este «entuerto» requiere de una batalla en tres frentes: el legal, el político y el organizativo. Informó que se han interpuesto numerosas acciones ante la Corte de Constitucionalidad (CC), la cual hasta ahora ha mantenido un silencio cómplice. Morán subrayó que la nueva CC, que asume funciones este 14 de abril, tendrá la responsabilidad histórica de resolver sobre el fraude evidente. ​Finalmente, advirtió que la imposición en la universidad debe leerse como un «laboratorio para lo que podrían ser las elecciones generales de 2027». Hizo un llamado a la articulación entre estudiantes, autoridades ancestrales y organizaciones sociales para defender la universidad pública y, por extensión, la democracia del país.

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