Además de afectar a la población civil durante sus bombardeos e incursiones terrestres, el Ejército de Israel está acabando con edificios y barrios de la Franja de Gaza a través de lo que ellos llaman ‘demoliciones controladas’, reporta el diario estadounidense ‘The New York Times’.
Además de sus ataques, las fuerzas terrestres israelíes también han llevado a cabo una oleada de explosiones supuestamente controladas contra casas y edificios, lo cual ha cambiado drásticamente el paisaje del enclave palestino en los últimos meses.
Funcionarios israelíes, que hablaron de forma anónima con el rotativo, explicaron que Tel Aviv quiere demoler edificios palestinos cercanos a la frontera como parte de un esfuerzo por crear una «zona tampón» de seguridad dentro de Gaza, para evitar que los combatientes de Hamás realicen ataques transfronterizos como los del 7 de octubre pasado.
Sin embargo, el periódico neoyorquino pudo comprobar que la mayoría de los lugares demolidos con estas explosiones se produjeron fuera de la denominada zona de seguridad.
La mayoría de las demoliciones, dice el medio, se realizaron luego de que los soldados de Israel entraran en las estructuras objetivo de Hamás para colocar minas u otros explosivos.
Unas 65.000 viviendas han quedado destruidas o inhabitables, mientras que otras 290.000 han sufrido daños, de acuerdo con cifras de las autoridades gazatíes, citadas por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU a principios de enero de 2024.
Lo anterior significa que cerca de medio millón de personas no tienen un hogar al que regresar.
Hamás informó en enero que más del 70% de la red eléctrica de la zona está dañada, además de que 1.612 instalaciones industriales están completamente destruidas.
Análisis de los datos por satélite recogidos por la agencia The Associated Press sugieren que alrededor de dos tercios de todas las estructuras del norte de Gaza han quedado destruidas. En todo el territorio, alrededor del 33% de los edificios han quedado destruidos. Según la misma fuente, el ritmo de devastación es peor que el arrasamiento de la ciudad de Alepo en Siria.
Sectores de la extrema derecha de Israel reclaman al Gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu que las Fuerzas Armadas del Estado hebreo expulsen definitivamente a los palestinos de la Franja de Gaza y vuelvan a ocupar y construir asentamientos judíos en el territorio costero.
Estos sectores celebraron la noche del 28 de enero una reunión multitudinaria en un auditorio de Jerusalén bajo el lema de «Los asentamientos traen seguridad», en la que participaron cientos de colonos judíos que residen actualmente en asentamientos en Cisjordania y ministros del actual Gobierno de Netanyahu, entre ellos el ministro de Seguridad Itamar Ben-Gvir, y el de economía, Bezabel Smotrich.
Según una crónica del evento publicada por el diario estadounidense The Wall Street Journal, el rabino que presidió la ceremonia, Eitan Cahn, comentó su visión para el futuro de Gaza: una ciudad verde de alta tecnología que atraiga tanto a residentes judíos como a turistas extranjeros. Se llamaría «Nueva Gaza» y los palestinos no serían bienvenidos.

Sputnik

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