Por mc

La jornada de protestas del 28 de marzo de 2026 bajo la consigna “No Kings” se posicionó como una de las mayores movilizaciones recientes en Estados Unidos, con millones de personas participando en miles de concentraciones a lo largo del país y réplicas en distintas ciudades europeas. Las manifestaciones estuvieron dirigidas contra el gobierno de Donald Trump y abarcaron una amplia variedad de reclamos sociales y políticos.

De acuerdo con estimaciones de los organizadores, la convocatoria reunió entre ocho y nueve millones de personas en más de 3.000 puntos distribuidos en los 50 estados. A diferencia de protestas anteriores, la participación no se limitó a grandes centros urbanos, sino que también se extendió a suburbios y localidades pequeñas, incluyendo zonas con predominio electoral republicano.

Las demandas incluyeron críticas a la política migratoria, particularmente a las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, cuestionamientos a la situación económica y rechazo a la intervención militar vinculada a Irán. En varios casos, las consignas también incorporaron reclamos por derechos civiles y preocupaciones sobre el funcionamiento institucional.

Uno de los focos principales de la movilización se ubicó en St. Paul, donde se desarrolló un acto central con la participación de referentes políticos, sindicales y figuras públicas. Entre ellos estuvieron el músico Bruce Springsteen y el senador Bernie Sanders, junto a otros dirigentes y activistas.

Las protestas también tuvieron amplia presencia en ciudades como Nueva York, Washington D.C., Chicago y Los Ángeles, además de numerosas comunidades de menor tamaño. En términos generales, las movilizaciones se desarrollaron de manera pacífica, aunque se registraron incidentes puntuales y detenciones en algunas jurisdicciones.

Fuera de Estados Unidos, se reportaron concentraciones en distintas ciudades europeas, entre ellas París, Madrid y Berlín, donde los manifestantes replicaron consignas contra la guerra, la ultraderecha y las políticas del gobierno estadounidense.

En el plano político, las movilizaciones se producen en un contexto de creciente polarización interna y debates en torno a la política exterior y doméstica. Analistas señalan que la magnitud de la convocatoria y su extensión territorial reflejan un nivel de movilización sostenido que podría influir en la dinámica política en los próximos meses.

El movimiento “No Kings”, que ya suma tres jornadas de protesta en menos de un año, continúa consolidándose como un espacio de articulación de distintos sectores sociales, con capacidad de convocatoria a escala nacional e internacional.

Fuente: Reuters, la Jornada, El País,

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