Las cuadrículas en medio del bosque se empiezan a ver desde el aire. Se van sucediendo una tras otras como un tablero de fichas rectangulares que se va armando sobre la tierra a la que le han ido quitando sus árboles. La avioneta tarda varios minutos en atravesar todo ese territorio ocupado actualmente por una colonia menonita. El GPS marca que estamos sobre el distrito de Masisea, en la provincia de Coronel Portillo, Ucayali, en la Amazonía peruana, donde desde 2017 se ha instalado una colonia menonita.

El piloto da una vuelta sobre este terreno para que todos los que estamos en el vuelo podamos observar en detalle cómo ha sido transformado el bosque. Desde arriba se observa una carretera abierta en medio de la selva, muy marcada, que parece ser la vía principal de la colonia. En ambos lados están los predios, espacios rectangulares a los que se les ha quitado la cobertura boscosa. En ellos se observan zonas totalmente despejadas de árboles, otros sectores con cultivos, así como casas y otras construcciones con techos de calaminas y maquinaria pesada. Desde la carretera principal se desprenden otras vías que ingresan hacia cada uno de los predios.

Desde el aire se observa detalles de las casas y otras construcciones en la colonia menonita Masisea. Foto: Yvette Sierra Praeli.
Desde el aire se observa detalles de las casas y otras construcciones en la colonia menonita Masisea. Foto: Yvette Sierra Praeli

“Es gigante, ¿no?”, comenta una de las personas que participa en el sobrevuelo. Mientras nos alejamos se puede ver cómo la selva aún intacta rodea todo este amplio sector deforestado. La avioneta sigue su ruta hacia el Área de Conservación Regional Imiria.

Un día antes, en otro sobrevuelo, se logró ver parte de la colonia menonita Chipiar, ubicada entre los distritos de Padre Márquez, Loreto y Nueva Requena, Ucayali. Esta colonia se estableció en estos bosques amazónicos a partir de 2020.

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Los procesos legales

“Hemos pasado por el área judicializada de los menonitas, donde vemos que sigue creciendo la actividad”, señala el fiscal Vladimir Rojas, de la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) de Ucayali. “Se está identificando a los autores, esperemos que tengamos resultados”, agrega el fiscal.

La FEMA de Ucayali investiga a los integrantes de la Asociación Colonia Menonita Cristiana Agropecuaria Masisea por los presuntos delitos contra los bosques o formaciones boscosas.

Las cuadrículas de bosque deforestado se suceden unas tras otras en la colonia menonita Masisea. Foto: Yvette Sierra Praeli.
Las cuadrículas de bosque deforestado se suceden unas tras otras en la colonia menonita Masisea. Foto: Yvette Sierra Praeli

“En un momento se pidieron medidas cautelares para suspender la actividad de estos grupos hasta que existan las autorizaciones para que puedan hacer trabajos. Aunque, lamentablemente, las últimas leyes dadas por el Gobierno, nos desfavorece bastante. La famosa ley que ayuda a la deforestación en vez de protegerla. Para nosotros, los fiscales ambientales, es un obstáculo”, comenta Rojas para referirse a la modificación de la Ley Forestal y de Fauna Silvestre que, según expertos, favorece la deforestación.

La modificación de la Ley Forestal y de Fauna Silvestre se aprobó en enero de 2024 en medio de críticas de diversos sectores. Según esta norma, los propietarios de predios que han sido deforestados y que se dediquen a actividades agropecuarias están exonerados a realizar estudios de suelos para demostrar que sus acciones no se realizan en tierras forestales o de protección. La norma también exonera a los propietarios de estos predios del requerimiento de contar con autorización para el cambio de uso de suelo, es decir, para retirar la cobertura boscosa y convertir estos bosques en zonas de cultivo.

En el caso de la colonia menonita de Masisea, según las investigaciones seguidas por la fiscalía ambiental, el Gobierno Regional de Ucayali no emitió ni registra trámite de permiso forestal o autorización de cambio de uso de suelo.

Rojas explica que como fiscalía ambiental no les corresponde “combatir el crecimiento agropecuario”, en referencia a las actividades que realizan las colonias menonitas. Sin embargo, señala Rojas, “nosotros los fiscales tenemos que cuidar nuestra Amazonía y vemos como el sector agropecuario está deteriorando mucho el ecosistema”.

La fiscalía ambiental de Ucayali tiene abiertos procesos judiciales contra las colonias menonitas en Perú. Foto: Yvette Sierra Praeli

A la colonia menonita de Padre Márquez –denominada también Chipiar–, ubicada entre Loreto y Ucayali, también se le sigue un proceso judicial por los mismos supuestos delitos contra los bosques o formaciones boscosas. El fiscal José Guzmán Ferro, de la FEMA Ucayali, quien está a cargo del caso, señala que se terminó la investigación y que se espera el inicio del juicio oral en 2027.

El abogado Raúl Lunasco, representante legal de la colonia de Padre Márquez, señaló a Mongabay Latam que “uno de los procesos penales ha concluido con sentencia absolutoria”. Agrega que “en el periodo 2015-2023, el Estado no implementó los instrumentos legales. Recién en 2024 aparecen promulgados por el Estado los lineamientos de microzonificación, que son las herramientas para la autorización de desbosque y cambio de uso”.

Lunasco menciona que el artículo 38 de la Ley Forestal y de Fauna Silvestre “establece que para poder realizar el cambio de uso o autorización de desbosque superior a 10 hectáreas se necesita tener certificación ambiental». Luego, agrega: «Para conseguir la certificación ambiental se necesita un informe de la condición del suelo y de la cobertura boscosa, y para ello se necesita tener un lineamiento” del Estado.

De acuerdo con información de la Procuraduría de Medio Ambiente, uno de los procesos iniciados contra Padre Márquez ha concluido con una sentencia favorable a los menonitas. Se trata de una caso de 2020 en el que cuatro personas de esta colonia fueron encontradas realizando trabajos de desbosque y denunciadas «por realizar trabajos de tala, destrucción de árboles, así como en las formaciones boscosas, sin autorización de la autoridad competente», según consta en el veredicto emitida en enero de 2026.

En este caso el juez concluyó que existía un vacío normativo y técnico para tramitar autorizaciones de desbosque en predios privados en el momento en que ocurrieron los hechos. No obstante, en la misma sentencia el colegiado determinó que los imputados debían pagar una reparación civil de 40 000 soles (poco menos de 12 000 dólares) al Estado.

El Estado aún mantiene en proceso otros tres casos contra las colonias menonitas por delitos contra los bosques. El proceso contra Padre Márquez al que hizo referencia el fiscal entrará a juicio oral el próximo año. Los otros dos son un segundo caso contra la colonia menonita Masisea y un último caso en Tierra Blanca.

Una carretera dentro de la colonia menonita de Padre Márquez, también llamada Chipiar, en Loreto. Foto: Hugo Alejos.
Una carretera dentro de la colonia menonita de Padre Márquez, también llamada Chipiar, en Loreto. Foto: Hugo Alejos

Mongabay Latam ha seguido la trayectoria de las cinco colonias menonitas establecidas en tres lugares en Perú: Masisea, Padre Márquez y Tierra Blanca, en Loreto, Amazonía. Esta última no estuvo en la ruta de los sobrevuelos.

En el caso de la colonia menonita de Masisea, este medio reveló cómo los predios en los que se estableció esta colonia, proveniente de Bolivia, habían formado parte de un mecanismo irregular de titulación de tierras en terrenos que eran bosques. En este proceso habrían estado involucrados funcionarios del gobierno regional de Ucayali. Mongabay Latam intentó ubicar a abogados o representantes de esta colonia pero no logró resultados al cierre de esta nota.

Una situación similar sucedió en la colonia menonita de Padre Márquez, donde los predios que ahora ocupan los menonitas fueron parte de un proceso de titulación de tierras. El mecanimo utilizado en ese momento fue realizar una entrega de títulos de propiedad a la población de Tiruntán –localidad capital de Padre Márquez– para posteriormente ser vendidos a los menonitas y a otras personas y empresas. En este esquema estuvieron involucrados funcionarios del gobierno local, según la investigación.

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Los bosques perdidos

“Los menonitas se han convertido en una de las principales causas de la deforestación a gran escala en la Amazonía peruana”, señala el último reporte del monitoreo de las colonias menonitas en Perú publicado por el Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP, por sus siglas en inglés).

Desde el aire se puede ver la gran cantidad de bosque que ha sido talado en la colonia menonita de Masisea. Foto: Yvette Sierra Praeli.
Desde el aire se puede ver la gran cantidad de bosque que ha sido talado en la colonia menonita de Masisea. Foto: Yvette Sierra Praeli

Según este reporte, para octubre de 2024, la deforestación en las cinco colonias menonitas que se han establecido en Perú alcanza los 8660 hectáreas. De ellas, 2708 hectáreas de bosque arrasadas están en la colonia Padre Márquez, también llamada Chipiar. Otras 963 hectáreas de bosque se han perdido en la colonia Masisea. Mientras que en las tres colonias ubicadas en Tierra Blanca, en Loreto, se registra una pérdida de 4824 hectáreas de bosque.

“Desde el último reporte de MAAP sobre Menonitas de octubre de 2024, hemos, constantemente, detectado nueva deforestación menonita en 2025 y 2026. Tal vez no una pérdida acelerada, pero podemos confirmar que la pérdida continúa”, afirma Matt Finer, director científico del Programa MAAP.

*Imagen principal: colonia menonita en Masisea, Ucayali. Foto: Yvette Sierra Praeli 

 

Fuente: es.mongabay.com

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