Este grupo lo conforman madres, hermanas y activistas que recorren fosas clandestinas, hospitales, morgues y campos en busca de sus seres queridos desaparecidos.
Esta búsqueda solitaria la hacen en condiciones precarias y arriesgadas, enfrentando directamente a organizaciones criminales, actores estatales y estructuras de impunidad.
En su más reciente informe divulgado desde Ginebra, el CEDAW destacó que la labor de las buscadoras es vital para garantizar el derecho a la verdad y la justicia.
Sin embargo, para el Comité la ausencia de reconocimiento formal y protección efectiva, reduce el trabajo de las buscadoras a una acción solitaria y vulnerable, expuesta a amenazas, agresiones y desgaste emocional extremo.
Además, el Comité llamó a investigar de manera rápida y exhaustiva las agresiones sufridas por estas mujeres, a establecer coordinación efectiva entre autoridades federales y estatales, y a garantizar una respuesta con enfoque de género.
El CEDAW recordó que México aún tiene recomendaciones sin cumplir, como la tipificación penal uniforme de la desaparición forzada, la mejora de alertas de búsqueda y la generación de estadísticas oficiales confiables.
Sin avances reales ni rendición de cuentas, el país sigue fallando en su deber de proteger a quienes, pese a todo, buscan sin descanso a las y los desaparecidos.
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