«La ofensiva ocurre en un contexto más amplio: Israel se prepara para una nueva operación de ocupación sobre la Franja de Gaza, con planes de ampliar asentamientos ilegales, desplazar por la fuerza o incluso asesinar a parte de la población palestina. La coordinación de estos ataques a Yemen con la intensificación de la represión en Gaza refleja, según analistas regionales, un intento de Israel de neutralizar frentes de resistencia externos mientras asegura un nuevo ciclo de colonización interna.»

Por: Nicolás Romero Reeves

El gobierno de Saná denunció una nueva agresión israelí contra Yemen, ocurrida la madrugada del 24 de agosto de 2025. Según comunicados oficiales, los ataques aéreos tuvieron como blanco instalaciones vitales, entre ellas la central eléctrica de Haziz, ubicada al sur de la capital, cuya destrucción parcial provocó cortes de electricidad y graves daños en la infraestructura civil.

Entre los objetivos también estuvo el palacio de gobierno en Saná, actualmente desocupado, que fue alcanzado por misiles israelíes en una acción interpretada como un intento de enviar un mensaje político y militar, más que de obtener una ventaja estratégica directa.

Desde Tel Aviv, el ejército israelí justificó los ataques señalando que se trataba de una represalia contra Ansarolá por el lanzamiento de misiles balísticos con municiones de racimo. Sin embargo, el Movimiento Ansarolá respondió que estas agresiones forman parte de una escalada criminal que busca castigar a Yemen por su apoyo firme a la causa palestina. “Estos bombardeos no disuadirán al pueblo yemenita de respaldar la resistencia en Gaza”, declaró Mohammed al-Bujaiti, miembro del Buró Político de Ansarolá.

La ofensiva ocurre en un contexto más amplio: Israel se prepara para una nueva operación de ocupación sobre la Franja de Gaza, con planes de ampliar asentamientos ilegales, desplazar por la fuerza o incluso asesinar a parte de la población palestina. La coordinación de estos ataques a Yemen con la intensificación de la represión en Gaza refleja, según analistas regionales, un intento de Israel de neutralizar frentes de resistencia externos mientras asegura un nuevo ciclo de colonización interna.

Organismos internacionales han advertido que golpear infraestructura civil como plantas eléctricas constituye una violación del derecho internacional humanitario, lo que refuerza las denuncias yemenitas de que se trata de crímenes de guerra.

Saná reafirmó en su comunicado que Yemen tiene pleno derecho a defenderse, proteger su soberanía y tomar todas las medidas necesarias para salvaguardar su seguridad nacional. La firmeza de Ansarolá muestra que, pese a la brutalidad de los ataques, Yemen continuará siendo un actor activo en el frente de apoyo a Palestina.

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