La luz de Trvko, Eduardo Ruiz Sáenz, se ha apagado demasiado pronto, pero su flama arde ahora en el corazón de la juventud peruana. A sus 32 años, este rapero de San Martín de Porres, con sus rimas crudas y humanas, eligió la calle no solo como escenario de su arte, sino como templo de su indignación y esperanza.
El 15 de octubre, al concluir el clamor por democracia, dignidad y seguridad en el Paro Nacional, Eduardo, como tantos otros jóvenes, estaba allí, exigiendo a un Estado que debió ser garante de su vida. Pero el Estado, en un acto de ironía trágica, le arrebató lo más preciado.
Un proyectil, semilla de luto y rabia, impactó el cuerpo que vibraba al ritmo del hip hop y la protesta social. Así, el artista se convierte en mártir. Trvko ya no es solo un nombre, es un eco que resuena en cada esquina de Lima y más allá, un símbolo forjado en el dolor y la injusticia.
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Eduardo Ruiz Sáenz, nuestro Trvko, el joven que buscaba la luz, ahora es la luz misma. Su sacrificio alumbra el camino a la juventud insubordinada, recordándole que la esperanza, esa melodía que se negaba a callar en sus versos, no muere: se convierte en la fuerza de miles. Descansa en la paz que la calle no le dio, y que su memoria sea la exigencia constante de un Perú plurinacional y pluriverso