«Chile ante el riesgo de un Bolsonaro chileno»
«Kast se acercó al expresidente brasileño tepranamente y en 2018, tras visitarlo en Río de Janeiro, afirmó: “Bolsonaro representa la esperanza de libertad, seguridad, desarrollo y justicia social en un Brasil que fue destruido por la izquierda”. En 2019 reforzó su admiración: “Chile estaría mejor si el Gobierno tuviese el carácter de Bolsonaro”. Se trata de frases que no dejan lugar a dudas: el modelo bolsonarista de autoritarismo y populismo de derecha es la inspiración que Kast quiso importar a Chile.»
Por: Nicolás Romero Reeves
El referente internacional más importante de José Antonio Kast es Jair Bolsonaro. La relación entre ambos no es meramente anecdótica: el exdiputado chileno ha viajado a Brasil, lo ha visitado personalmente y lo ha descrito como ejemplo de carácter político. Hoy, con Bolsonaro condenado a 27 años de cárcel por conspirar contra la democracia, Kast no lo abandona, sino que lo defiende y reafirma en él a su principal referente.
El primer capítulo de esa historia está marcado por la pandemia. Bolsonaro, enfrentado al virus que dejó casi 700 mil muertes en Brasil, sostuvo públicamente: “Es apenas una gripecita, un resfriado más” (marzo de 2020). En 2021 insistió: “Yo no me voy a vacunar. No tiene sentido, ya tuve el virus”. Y llegó incluso a sembrar dudas sobre las vacunas con comentarios burdos: “Si te conviertes en caimán, es tu problema”. Estas frases quedaron grabadas como símbolos de un negacionismo sanitario que costó vidas. Investigaciones académicas y datos oficiales muestran que miles de muertes eran evitables si el gobierno brasileño hubiera actuado con responsabilidad.

Kast se acercó al expresidente brasileño tepranamente y en 2018, tras visitarlo en Río de Janeiro, afirmó: “Bolsonaro representa la esperanza de libertad, seguridad, desarrollo y justicia social en un Brasil que fue destruido por la izquierda”. En 2019 reforzó su admiración: “Chile estaría mejor si el Gobierno tuviese el carácter de Bolsonaro”. Se trata de frases que no dejan lugar a dudas: el modelo bolsonarista de autoritarismo y populismo de derecha es la inspiración que Kast quiso importar a Chile.
El segundo capítulo es aún más grave: el asalto a las instituciones en Brasilia en enero de 2023, cuando seguidores de Bolsonaro intentaron un golpe de Estado. La justicia brasileña investigó, probó y condenó al expresidente por su papel en la conspiración. ¿Cuál fue la reacción de Kast? Lejos de reconocer la gravedad, relativizó la condena: “Yo conocí a Jair Bolsonaro, tengo una buena opinión de lo que él realizó en políticas anticorrupción, tributarias y en el combate al crimen organizado”, señaló trás conocer el fallo condenatorio del ex presidente brasileño. Aún más, acusó que “hay jueces ahí que tienen una ideología muy marcada y que claramente entran en una disputa política”. Y agregó con cautela: “Uno tiene que ser respetuoso de las resoluciones judiciales… pero Bolsonaro ha sido respetuoso en cumplir la orden”.
Lo que estos dichos revelan es un patrón: Kast no ve en Bolsonaro un peligro, lo ve como un aliado. Incluso ante la evidencia de negacionismo sanitario que costó cientos de miles de vidas y de un intento de quiebre democrático, Kast prefiere admirar el “carácter” de su referente brasileño.
Chile debe sacar lecciones claras. Si Bolsonaro fue un experimento fallido de la ultraderecha que terminó en tragedia para la salud y en amenaza contra la democracia, un Kast presidente correría el mismo riesgo: improvisación y desprecio por la ciencia en salud pública, junto con un peligro latente de tensionar las instituciones democráticas si el poder no le sonríe.
Bolsonaro es el espejo donde Kast se mira. El problema es que lo que ese espejo refleja no es futuro, sino retroceso.
Fuente: revistadefrente.cl







