Las presiones sobre la inflación, tasas de interés, exportaciones y el empleo podrían impactar hoy a Centroamérica como consecuencia de las crisis en cadena afrontada a nivel mundial, alerta una investigación de El Salvador.

Un estudio de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) advierte que para una región pequeña y abierta como Centroamérica, el entorno económico será complejo hasta final de año, matizado por las alzas del petróleo, gas licuado y otros insumos básicos.

Ello en su conjunto, elevará los costos de transporte, producción y generación eléctrica acota el texto de Fusades ¿Cómo responderá Centroamérica a las crisis internacionales?

A esas cuestiones, subraya la pesquisa, se suma el riesgo de una inflación persistente a nivel internacional, lo cual genera altas tasas de interés y, por consiguiente, un mayor costo de financiamiento y menos espacio para responder con políticas públicas para países con necesidades fiscales elevadas.

Un menor crecimiento mundial puede debilitar la demanda por exportaciones y afectar la creación de empleo, puntualiza Fusades.

En cuanto al desafío social, la investigación recuerda que anteriormente la migración funcionó -para muchos hogares- como válvula de escape frente al estancamiento económico, pero hoy ese margen es menor por las políticas antimigratorias en los países destino.

“Si los precios suben, el empleo se resiente y el crecimiento se desacelera, la presión social puede manifestarse con más intensidad dentro de los propios países. Esto obliga a los gobiernos a actuar con prudencia: proteger a los hogares más vulnerables, pero sin comprometer aún más la sostenibilidad fiscal ni profundizar los desequilibrios externos”.

A criterio de la Fusades también existen oportunidades al tornarse más atractiva la diversificación energética mediante fuentes renovables; unido a la inteligencia artificial y otras tecnologías digitales que podrían elevar la productividad, mejorar procesos y fortalecer la competitividad de empresas y gobiernos.

En un contexto internacional incierto, invertir en eficiencia, tecnología y talento humano deja de ser una aspiración de largo plazo y se convierte en una necesidad inmediata. Centroamérica no puede controlar los shocks del mundo, pero puede decidir cómo responder, asegura.

Lo urgente no es solo resistir mejor la tormenta, sino aprovecharla para acelerar cambios pendientes: matrices energéticas más resilientes, mayor capacidad tecnológica, mejor formación de talento y políticas económicas que fortalezcan la productividad, enumera.

En tiempos de incertidumbre global, subraya, la mejor estrategia para la región es construir más capacidades propias.



Fuente: www.prensa-latina.cu

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