En el contexto de la competencia global por el control de las rutas comerciales marítimas, BlackRock, el mayor fondo de inversión del mundo, ha adquirido 43 puertos con 199 atracaderos en 23 países, incluyendo los estratégicos puertos de Balboa y Cristóbal, ubicados en los extremos del Canal de Panamá. Paralelamente, la administración de Donald Trump ha solicitado al Pentágono desarrollar opciones militares para garantizar el acceso sin restricciones al Canal de Panamá. En México, BlackRock ya controla importantes terminales marítimas como Veracruz, Lázaro Cárdenas, Manzanillo y Ensenada, y se prevé que busque una participación significativa en el desarrollo del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, un proyecto clave para el comercio regional. Mientras tanto, Trump intensifica su presión sobre México mediante una guerra comercial y amenazas de intervención militar, lo que añade una capa de tensión geopolítica a esta disputa por el control de las rutas marítimas estratégicas.

BlackRock, el mayor fondo de inversiones del mundo y uno de los tres gigantes de Wall Street en gestión de activos, ha adquirido el control de 43 puertos en 23 países, incluyendo los estratégicos puertos de Panamá, en medio de una disputa geopolítica entre China y Estados Unidos por el dominio de las rutas marítimas globales. Este poder financiero no opera de manera aislada, ya que familias influyentes, tanto antiguas como modernas, pertenecientes al núcleo ocultista de Occidente, son propietarias de BlackRock y The Vanguard Group a través de un régimen de propiedad circular, consolidando su control sobre sectores clave de la economía mundial.

En los últimos años, BlackRock ha consolidado su influencia en el comercio marítimo global mediante la compra de 199 atracaderos en 23 países. Entre ellos destacan los puertos de Balboa y Cristóbal, situados en ambos extremos del Canal de Panamá, así como los puertos mexicanos de Ensenada, Manzanillo, Lázaro Cárdenas y Veracruz. Este movimiento estratégico forma parte de una lucha geopolítica más amplia por el control de las rutas comerciales marítimas, donde Estados Unidos y China compiten por la supremacía.

Desde 1997, la empresa hongkonesa Hutchison Whampoa, propiedad del magnate Li Ka-shing, había operado los puertos de Balboa y Cristóbal. En 2015, Hutchison Whampoa se fusionó con Cheung Kong Holdings, otra empresa propiedad de Li Ka-shing, para formar CK Hutchison Holdings, un conglomerado con sede en Hong Kong.

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