ECUADOR EN LAS CALLES MUY APESAR DE LA DECISIÓN DE LA CONAIE
Los pueblos y sectores sociales del Ecuador, a pesar de la reciente decisión de la dirigencia de la CONAIE de suspender las protestas y la visible militarización en diversos puntos, continúan demostrando una fuerte resistencia en las calles.
Esta persistencia subraya que el descontento es profundo y que las demandas van más allá de las agendas de las cúpulas. La movilización actual parece responder a una necesidad sentida y autónoma de expresar la crisis social y económica, evidenciando una desconexión entre la base y las decisiones tomadas por algunos líderes. Un ejemplo claro de esta tenacidad es la continuidad de la presencia del pueblo Kichwa en las manifestaciones. Su sostenida participación es un testimonio del compromiso inquebrantable con la defensa de sus derechos, territorios y la exigencia de políticas más equitativas e incluyentes para todos los ecuatorianos. Al seguir en las calles, los Kichwas y otros grupos no solo desafían la suspensión oficial de las protestas, sino que también reafirman la legitimidad de su acción directa como mecanismo fundamental para visibilizar y negociar sus justas reivindicaciones frente al Estado. En este contexto de prolongada protesta, la sociedad civil ecuatoriana enfrenta un complejo equilibrio entre la respuesta estatal y la autonomía de la movilización popular. La militarización, lejos de disuadir, parece haber exacerbado la determinación de quienes se manifiestan. La permanencia de los pueblos en las calles, en particular la de los Kichwas, se consolida como un llamado de atención a la necesidad de un diálogo genuino y soluciones estructurales a las problemáticas que aquejan al país, demostrando que el espíritu de la protesta social en Ecuador se mantiene vigoroso y vigilante. Más de un mes de protestas en las calles y plazas del Ecuador. El campo popular plurinacional desobediente incluso a sus dirigentes, en las calles.