¿Cuáles son los impactos socioambientales de la producción de la PALMA AFRICANA EN GUATEMALA?
La expansión del monocultivo de palma africana en Guatemala, impulsada globalmente desde finales del siglo XX, representa una inversión rentable para el sector empresarial, pero a un alto costo socioambiental, especialmente para las comunidades campesinas y maya q’echís.
La producción de aceite de palma en el país aumentó dramáticamente, con una expansión significativa en regiones como Alta Verapaz, el Valle del Polochic y Petén. Origen y presencia Aunque la palma de aceite se introdujo en el país desde mediados del siglo pasado, su gran auge se da a partir de los años 90 y en el siglo XXI, impulsada por la demanda agroalimentaria mundial. Las plantaciones se concentran en departamentos como Petén, Izabal, Alta Verapaz y la Costa Sur. Empresas como NaturAceites han expandido su presencia significativamente, llegando incluso a establecer plantaciones en terrenos que antes eran forestales y en zonas de amortiguamiento de áreas protegidas como la Reserva de Biosfera Sierra de las Minas. Impactos socioambientales y sufrimiento comunitario La expansión de la palma africana ha generado múltiples conflictos y graves impactos, que se centran en el despojo territorial, la vulneración de derechos y la degradación ambiental:

- Despojo de tierras y conflictos: La alta demanda de tierra ha llevado a la adquisición irregular de terrenos, a menudo mediante mecanismos coactivos y la compra de voluntades bajo amenazas. Esto ha provocado el desalojo de comunidades y el menoscabo de los derechos de los pueblos indígenas Q’eqchi’ a sus territorios ancestrales, lo que intensifica la desigualdad social preexistente en el país.
- Contaminación y escasez de Agua: El cultivo de palma es un gran consumidor de agua, lo que provoca la escasez del recurso para las comunidades aledañas, afectando los cultivos de autoconsumo (maíz y frijol) y la pesca. La contaminación se agrava por el uso de agroquímicos (como pesticidas y glifosato) y la descarga de efluentes de las plantas extractoras, contaminando ríos vitales (como el río La Pasión en 2015).
- Pérdida de medios de vida: La sustitución de los cultivos tradicionales por el monocultivo debilita el sistema local de provisión de alimentos, forzando un viraje del autoabasto a la monetarización, lo que no modifica las condiciones de marginación y afecta especialmente a las mujeres campesinas.
- Impacto ambiental severo: Se registra deforestación y pérdida de biodiversidad por la tala inmoderada de selva para establecer las plantaciones, incluyendo la invasión de áreas protegidas. La pérdida de cobertura vegetal y el uso de fertilizantes también contribuyen a la erosión del suelo y al aumento de las temperaturas locales.
El resultado es la pérdida de la tranquilidad, la salud y la cohesión social de las comunidades, que ven sus medios de vida tradicionales socavados y sus derechos vulnerados por la degradación ambiental y el acaparamiento territorial. Geopolitica desde la Aldea conversó con investigadoras de CCAR Barcelona, entidad que realiza investigaciones de campo sobre la temática con perspectiva transformadora en el país de destino de buena parte del aceite de palma guatemalteca como es España.
![Fuentes: Rebelión [Imagen: Ronda de las Madres de Plaza de Mayo el pasado mes de diciembre de 2025 con el apoyo de movimientos sociales y sindicatos. Foto Sergio Ferrari]](https://abyayalasoberana.org/wp-content/uploads/2026/03/21-comprimido-5.jpg)






