CARTAGENA, COLOMBIA – Tras intensas jornadas de diálogo del 24 al 28 de febrero de 2026, las delegaciones oficiales participantes en la Segunda Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD+20) suscribieron la «Declaración Final», un documento que renueva el compromiso mundial con la gobernanza responsable de la tierra y el bienestar de las comunidades rurales.

Promovida por el Gobierno de Colombia y coorganizada por Brasil, con el respaldo de la FAO, esta conferencia se posiciona como un hito para armonizar las agendas globales de paz, biodiversidad y seguridad alimentaria en el marco de la Agenda 2030.

Un enfoque integral: Tierra, Derechos y Sostenibilidad

La Declaración reconoce que la desigualdad en el acceso a recursos como la tierra y el agua es la causa raíz del hambre, la pobreza y los conflictos rurales. Ante la creciente convergencia de crisis climáticas y alimentarias, los Estados firmantes subrayaron la necesidad de proteger a un universo plural de actores:

 Sujetos de derecho: Campesinos, pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, pescadores, trabajadores rurales, mujeres y jóvenes.

 Freno a la especulación: Se acordó la importancia de evitar que las tierras agrícolas sean tratadas exclusivamente como activos financieros, buscando frenar su concentración y uso insostenible.

Justicia Agraria: El documento promueve la creación de jueces agrarios especializados y mecanismos pacíficos para resolver controversias, fundamentales para reconstruir el tejido social y prevenir la violencia.

Compromisos clave para la transformación rural

La Declaración de Cartagena no solo diagnostica la problemática, sino que establece principios y recomendaciones políticas concretas:

 Enfoque Agroecológico: Fomentar sistemas alimentarios justos y resilientes para erradicar la malnutrición.

 Igualdad de Género: Eliminar barreras estructurales que impiden a mujeres y niñas acceder a la propiedad y tenencia de la tierra.

Protección de Defensores: Reconocer y salvaguardar a los defensores de los derechos humanos y de la naturaleza.

Inclusión de la Juventud: Garantizar acceso a tecnología, educación y tierra para asegurar el relevo generacional en el campo.

«Buscamos transformar las condiciones de vida de los pueblos rurales mediante acciones justas, equitativas e inclusivas», reza el documento, enfatizando la importancia del consentimiento libre, previo e informado.

Seguimiento y futuro: Hacia el 2027

Como parte de las acciones inmediatas, se instó a la FAO y al Gobierno de Colombia a presentar estos resultados ante el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) y otros órganos de las Naciones Unidas.

Además, se anunció la creación de un sistema rotatorio por regiones para que esta conferencia se realice como máximo cada tres años. Los resultados de la ICARRD+20 serán un insumo crítico para el Foro de Alto Nivel sobre gobernanza equitativa de la tierra que se celebrará en 2027.

La conferencia cierra con un acto de gratitud y la visión de que la reforma agraria es una inversión pública estratégica indispensable para la paz global y la acción climática.

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