La intervención militar de EE.UU., la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y el anuncio de un gobierno de transición dirigido desde Washington reabren preguntas que parecían del pasado, pero vuelven con fuerza: soberanía, legalidad internacional, poder militar y el lugar de América Latina en el mundo.

En este episodio de Enfoque, la periodista Alejandra Patrone entrevista a la investigadora y docente colombiana Tatiana Gelvez, Doctora en Gobierno, Magíster en Política Internacional Comparada. «Lo que ocurre en Venezuela no solo es ilegal y enmarcado en la injerencia por los recursos naturales del país caribeño, sino que a partir del secuestro de Maduro y el bombardeo de Caracas, EE.UU va gestando la era del miedo en la región», dijo Gelvez, presidenta en Colombia de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y África. «América Latina y El Caribe deben aplicar la estrategia de la unión y la contención para defender la soberanía de nuestros pueblos», agregó. La entrevistada, aseguró a la periodista Alejandra Patrone que «la región está en emergencia» y que el panorama electoral 2026 «es clave» para frenar los intereses de Washington en la región. «Colombia elaboró un borrador de decreto de emergencia y desplazó personal a la frontera con Venezuela», dijo Tatiana Gelvez, en relación a quienes se escapan de Venezuela por temor a nuevos bombardeos por parte de la Casa Blanca. «La injerencia de EE.UU. no está relacionada al combate al narcotráfico – como asegura el presidente Donald Trump – sino a recursos naturales de Venezuela», señaló la también economista. Gelvez, indicó que «es hora que la región comience a abordar en conjunto el tema de la seguridad del continente», algo que no es habitual ya que las reuniones actuales se centrar en el comercio, la tecnología y la cooperación». «EE.UU. estudió al milímetro con sus militares nuestra región», alertó la investigadora colombiana, entre otros temas que abordó en la entrevista con Enfoque. Venezuela ya no es solo una crisis interna: es el epicentro de una nueva fase de la política de fuerza por parte de la Casa Blanca en América Latina. Y lo que pase ahora puede marcar a la región por décadas.

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