Groenlandia: el botín del Ártico y la ambición de Trump.
Donald Trump vuelve a poner sobre la mesa una idea que parecía absurda: que Estados Unidos controle Groenlandia. Pero detrás de esa provocación hay una disputa geopolítica profunda por el Ártico, los recursos estratégicos y el control militar del futuro.
En este episodio de Enfoque, la periodista Alejandra Patrone entrevista al investigador Gabriel Merino, Doctor en Ciencias Sociales. «Lo que estamos viendo con Donald Trump en Estados Unidos, es un pasaje hacia un imperialismo más territorial, donde prioriza además del control del hemisferio occidental la expansión de su propio estado continental», dijo el investigador y sociólogo argentino. “Trump ambiciona a Groenlandia y a Canadá. Esa expansión otorgaría a Washington un tamaño cercano al de la antigua Unión Soviética, un gran acceso a recursos naturales y una proyección estratégica muy importante sobre el Ártico”, agregó. Groenlandia parece lejana, pero lo que está en juego no lo es: recursos, soberanía y poder. Consultado sobre si estamos ante el nuevo colonialismo del siglo XXI, Merino aseguró que si y que el objetivo es «hacer un continentalismo anglosajón”. “Ellos es no se plantan anexar a México. Ellos se plantean subordinarlo y tratarlo como una colonia por un tema identitario de mantener a Estados Unidos como un país de mayoría blanca. El supremacismo blanco es muy importante para los sectores de poder en Estados Unidos”, destacó. «Marco Rubio parece un ministro de colonia, asegurando que va administrar a Venezuela», sentenció Gabriel Merino. El entrevistado se refirió además, al rol de Dinamarca y la OTAN en la intención de Trump de «quedarse con Groenlandia por las buenas o por las malas», entre otros temas.