Por Andreina Camacho

“Primero vinieron por los socialistas, y guardé silencio porque
no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no
hablé porque no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos,
y no dije nada porque no era judío. Luego vinieron por mí, y
para entonces ya no quedaba nadie que hablara en mi
nombre”. Martin Niemöller

 ¡La bota imperial nos ha pisado la casa, nos ha herido la patria! El supremacismo, la inmoralidad y la arrogancia de la potencia extranjera estadounidense ha violado la integridad territorial, ha violado la inmunidad del Presidente Nicolás y la Diputada Cilia Flores, primera dama de la República Bolivariana de Venezuela. Ambos con gran trayectoria política y demostrada vocación al servicio del Pueblo venezolano.


En estos días tan difíciles, ¿quién ha podido descansar plenamente?. Sabemos quienes ríen, brindan y disfrutan del dolor ajeno, pero la nostalgia, la rabia y la indignación que sentimos, no son más fuertes que el amor y nuestra consciencia revolucionaria. Nuestro deber en estas circunstancias, es seguir emulando el ejemplo de nuestros héroes, y heroínas del pasado y del presente.

¿Quién que ame a nuestra Patria puede conciliar el sueño, sin la incertidumbre de lo que va a pasar con su destino? Y todo porque el esquizofrénico de turno en la Casa Blanca amenazó con una segunda agresión aún más poderosa. Su política exterior está enmarcada en la dominación, extracción de recursos energéticos, agresiones, intervenciones militares, mentiras, manipulaciones, chantajes e imposición de Medidas Coercitivas Unilaterales a nivel global.


Sigue Trump violando la Carta de las Naciones Unidades, las Leyes y los Tratados Internacionales, continúa arremetiendo el “salvador del mundo”  a la luz del día, en la oscuridad de la noche, frente a los ojos de la comunidad y organismos internacionales contra la paz de nuestra región y contra la paz de la humanidad.


He delineado mi dolor en estas palabras que convocan a una reflexión sincera de unidad nacional y latinoamericana. Tenemos el corazón roto, pero nuestro dolor lo convertimos en lucha revolucionaria. Nuestra convicción de que saldremos de esta agresión, no es un sentimiento individual, es un sentimiento colectivo que tiene su epicentro en las expresiones del Poder Popular, en las manifestaciones de amor y de repudio de todas las voces que se han alzado en el mundo ante esta barbarie.


Expresemos, sin temor nuestro dolor ante los hechos ocurridos en la madrugada del 3 de enero, mostrar nuestra humanidad no es sinónimo de fragilidad y mucho menos de pedir cacao. ¡Son heridas de guerra y el prisionero de guerra nos convoca a resistir con su fortaleza y sabiduría.


El discurso guerrerista de Trump y quienes lo secundan dentro y fuera del país tiene un objetivo claro: divide y vencerás, buscan desmoralizarnos, inmovilizarnos, arrodillarnos, que enterremos la esperanza para siempre, y nos rindamos en la lucha que es dura, larga y necesaria. La sabiduría en la poesía de Pablo Neruda nos recuerda que “Podrán cortar las flores, pero no detendrán la primavera”.


Producir en tiempos de guerra, no es fácil porque tenemos el corazón y el alma partida. No obstante, hay sobrados mensajes implícitos y explícitos que nos convocan a continuar la batalla. Además, existen razones históricas que nos fortalecen, y nos exige que tengamos presente que somos el Pueblo indomable de Bolívar, el hombre de las dificultades. De allí, venimos. ¡Que nadie lo dude!


Las palabras y la acción son nuestros misiles, son parte de las vías que nos dibujan el camino en esta nueva coyuntura nacional y debemos desde nuestras trincheras seguir luchando con dignidad. La gran batalla que estamos dando, tiene sus antecedentes desde la época colonial europea. Una batalla que a finales del siglo veinte, se profundizó con la imborrable victoria del Comandante Chávez cuando le quitó la tética del petróleo a los gringos. ¡Eso que tampoco se nos olvide!

La guerra por el petróleo tiene sus orígenes en un hecho histórico que cualquiera puede corroborar. El presidente Cipriano Castro hace 124 años enfrentó las potencias europeas cuando bombardearon puertos venezolanos.

En la historia de Venezuela reposa su proclama “¡Venezolanos: la planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria!”. Sigamos siendo obedientes al compromiso y al amor que sentimos y sentiremos por Venezuela. ¡No olvidemos las raíces históricas que emergen de nuestras raíces bolivarianas y que brotan de nuestro sentir patriótico!


De que si hubo, o no traición está por verse, pero tampoco hay duda sobre ello, pues ese flagelo lo venimos arrastrando desde hace siglos. Bolívar, Zamora y Cipriano Castro son tan sólo, algunos ejemplos. Así que si hay traición y sale a luz pública, nada nos sorprenderá, pero nuestra acción y energía no pueden dilatarse en este punto. Otras prioridades, demanda nuestra atención y acción.


La narrativa de Trump se basa en el principio de guerra “divide y vencerás”.  Así que no caigamos en su estrategia de guerra sucia, sigamos el faro que nos ilumina el camino. La seña del dignatario es “Nosotros Venceremos”, y también significa sigamos en pie de lucha, con la moral alta y con la convicción indestructible que ¡JUNTOS TODO ES POSIBLE!. Leamos y escuchemos su mensaje con corazón y acción revolucionaria.

¡Es vital cerrar filas con nuestro hogar, es decir con nuestra sagrada Patria! Que sigan subestimando a Nicolás y al Pueblo. Nosotros y nosotras, sabemos de lo que estamos hechos. Que nada, ni nadie nos confundan, y nos desvíen de los objetivos estratégicos de nuestro proyecto histórico nacional.


Quien puede negar que el Presidente no se cansó de advertirnos sobre los peligros, y las amenazas continuadas en la administración de Trump. Nicolás nunca nos engañó, nos preparó. Sabemos lo que tenemos que hacer y estamos haciéndolo. Basta con ver la valentía de nuestra Presidenta (E) y de los hombres y mujeres quienes con lealtad absoluta le acompañan en este momento histórico para continuar con la preservación de nuestros sagrados principios y valores constitucionales.


Recordamos, muy bien cuando Nicolás alzando su voz al mundo expresó: “Partimos del hecho, nosotros partimos del hecho militar, de que tenemos ocho buques y un submarino nuclear al frente, y mil doscientos misiles apuntando las cabezas de los venezolanos. Así que nosotros partimos del hecho de que se está dando la amenaza militar más brutal, extravagante e injustificada de la historia de toda América Latina y el Caribe”.



Al mundo le decimos: regresarán porque somos GENTE QUE RESUELVE y no son consignas vacías como quieren que lo veamos. Al contrario, son parte de la brújula que debemos transitar en amor y en unidad nacional y latinoamericana, porque el mensaje de Nicolás también es un “POR AHORA».


Un por ahora que nos dice «estoy aquí» pero ustedes están allá, resistiré dignamente y ustedes hagan por nuestra patria lo que históricamente hemos hecho. ¡Lucha, Batalla y Victoria!.


Un POR AHORA que nos dice con una dignidad inquebrantable: «soy un hombre decente, un prisionero de guerra y sigo siendo el Presidente de mi país». Confiemos en la brillantez y la sabiduría de un hombre con experiencia en el campo político y diplomático. Su saludo a los gringos de mierda “happy new year”, el mensaje con sus manos, la contundencia en sus respuestas ante un tribunal tan inmoral como contradictorio, las peticiones que realizó y su comportamiento íntegro ante el mundo, así no los demuestran.


Dicen por ahí, que “detrás del éxito de un hombre está una gran mujer”, pero es falso porque la Dra Cilia en horizontalidad ha estado siempre a su lado. Ella está haciendo un excelente trabajo como la extraordinaria mujer y abogada que es. Ambos conocen muy bien lo que significa estar en la boca del lobo, y aun así, ella decidió estar con Nicolás. ¡Dignos hijos de Chávez!


En cambio, el comportamiento de la oposición irracional, criminal, fascista, entreguista y trumpista siguen destilando los demonios que les habita, pero hay que reconocer que Trump tiene razón cuando dice que la MCM no tiene respeto, y reconocimiento; pues no es un secreto para Venezuela, pero que bueno que se lo dijo al mundo, pues ya a nadie le queda duda que la protagonista de la carterita azul, no lo ha tenido, (ni en sus propias filas), no lo tiene, ni lo tendrá; ni que siga arrastrándose en su nuevo show mediático, queriéndole transferir el Premio Nobel de la Guerra a su héroe Trump. El Hitler del siglo veintiuno.


Algo si les digo, hagan lo que hagan los verdaderos dictadores, fascistas, criminales, terroristas y narcotraficantes hay una verdad innegable: el Pueblo venezolano ni en el pasado, ni en el presente y futuro se rendirá porque las nuevas generaciones están cultivando la consciencia de nuestro proyecto histórico, por esa razón y muchas hoy más que nunca tenemos la convicción que nosotros ¡¡VENCEREMOS!!



Por Andreina Camacho

Camachoandreina20@gmail.com

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