Terapias de conversión: la deshumanizada acción de los grupos religiosos
Por Gustavo Diaz Fernandez*
La niña corrió a su casa. Le dijo a su mamá que una mujer se acercó a hablar con ella. Ignoró a todas y le habló sólo a ella.
-¿Vos sos la nena que juega al fútbol? Le preguntó. En seguida agregó:
-Vengo de parte de Dios para ayudarte.
La madre tapó la masa, se limpió las manos y salió a ver qué sucedía. La situación excedía su cuadra. El barrio era un gran alboroto. Los adultos buscaban a sus niños, niñas y adolescentes para llevarlos a sus respectivos hogares.
-¿Tu nena está con vos? Están secuestrando niños, -le advirtió una vecina.
Caminó más y escuchó una conversación entre dos niñas.
-Esa mujer preguntó por tu primito, quería saber dónde encontrarlo para darle un libro de cuentos.
La madre interrumpió a las niñas.
-¿y ustedes vieron esos libros?
-No, a nosotras no nos quiso dar ninguno, le respondió una de las niñas.
Luego, la niña le preguntó:
-¿Doña Hortensia, qué significa machona?
-De dónde sacaste esa palabra, -preguntó nerviosa a la niña.
-La mujer de los libros nos dijo que tu hija es machona y, Luisito, un afeminado. Dijo que Dios los va a curar, por eso Macarena y Luisito salieron corriendo.
***
Durante décadas, el NEA (Noroeste argentino, es decir Chaco, Formosa, Misiones y Corrientes) fue el área de acción de grupos (1), una combinación entre secta y emprendimiento comercial, que ofrecen de manera pública terapias de conversión, definidas como intervenciones bajo la creencia de que las personas gays, lesbianas o bisexuales podrían cambiarse a heterosexuales. A lo largo de estos años además de cosechar muchas denuncias, también afinaron sus estrategias y construyeron nuevos disfraces (2).
A estas alturas ya está comprobado que las terapias de conversión no son terapéuticas y que deben su nombre a una reafirmación que hacen estos sectores antiderechos, respecto a que la diversidad sexual y las identidades de género son enfermedades y por lo tanto requieren de una cura. También son conocidas como terapias de aversión, por el componente de rechazo y malestar que provocan en las víctimas. El fin es el de condicionarles en el disfrute de sus identidades y orientaciones.
Aunque aseguran que ese regreso al closet es exitoso, no hay evidencias comprobables. Lo que sí hay son fotos en las que aparecen personas con rostros atormentados y que evidencian mucho sufrimiento luego de estas intervenciones. Siempre debemos tener presente, que “exitoso” en grupos antiderechos puede ser sinónimo de destrucción, perenne tormento o secuelas irreversibles.
Estas acciones son ofertadas como restauración, evidentemente tantas denuncias y repudios hicieron mella porque en los últimos anuncios omiten la palabra terapia. Aunque restauración ya tiene tiempo de uso, podemos encontrarla en las intervenciones antiderechos en la Audiencia Pública del Senado de la nación Argentina en la provincia de Tucumán, con motivo del debate para la aprobación del matrimonio Igualitario.
No podemos negar la existencia de grupos locales en el NEA que, como dijimos antes, hicieron apología de las intervenciones de restauración en la audiencia del Senado. Pero fue en 2018, con el acercamiento explícito del Poder Ejecutivo de Tucumán[3] a algunos sectores evangelistas[4], más la dilación en reglamentar la Ley de Salud Mental (aprobada la adhesión provincial en 2014), que la provincia de Tucumán comenzó su recorrido como una atractiva plaza para estos grupos.
El caballito de Troya para la avanzada contra los derechos de las personas LGBT y la naturalización de las Terapias de conversión es la declamación de la lucha contra el abuso sexual a las infancias. En la gesta del Matrimonio Igualitario, muchas personas que pertenecen a estos grupos intentaron sin éxito fabricar una conexión entre diversidad sexual/identidad de género con el abuso sexual a las infancias.
Basta hacer un recorrido por las desafortunadas expresiones de esos años (2009-2010) para vislumbrar de qué manera intentaron hacer una mezcolanza. El fin fue el de obstaculizar que las personas LGBT pudieran acceder a un derecho (en ese caso, el del matrimonio). Intentaron vincular una atrocidad con la profundización de un derecho. Podemos decir que está comprobado que el abuso sexual a las infancias nada tiene que ver con la comunidad LGBT. Pero la realidad es que muchas personas LGBT a lo largo de sus vidas, han sufrido violencia y abuso sexual en sus infancias, pero no provino de personas LGBT, más bien se puede identificar a personas heterosexuales entre los perpetradores y si profundizamos en los relatos de víctimas y sobrevivientes, estas violencias y abusos se dieron en el marco de terapias de conversión/aversión/restauración.
En agosto de 2024, un grupo de madres lograron que la policía de una ciudad del Sur de Tucumán[5] interceptara y detuviera a un grupo de mujeres pertenecientes al Ministerio Restauración Sexual[6]. Las mujeres chaqueñas participaron en confusos episodios a lo largo del mes en distintas localidades de la provincia de Tucumán. En la mayoría de las situaciones, niños, niñas y niñes huyeron ante el insistente accionar de estas personas. En todas, hubo una selección previa de niños, niñas y niñes a los cuales acercarse. Algunos relatos coinciden en que pusieron mucha atención en las expresiones de género de niños, niñas y niñes y hasta de adolescentes.
Hay denuncias, la justicia debería dar cuenta de esto, pero si la justicia no fuera patriarcal y homolesbobitranfóbica, tendríamos respuestas de los transfemicidios, y respuestas a una extensa lista de violencias que padecen las personas LGBT en el Jardín de la República.
Las incursiones que realizó el grupo comando chaqueño dejó muchas anécdotas. Un adolescente recuerda que fue abordado en la vereda por dos mujeres quienes le hablaron de libros y el mensaje del Padre. El adolescente no comprendía la situación “Pero … si acabo de hablar con él y me dijo que no vuelva tarde”. No era un mensaje de ese padre, era un mensaje de Dios. “Yo les dije que llegaba tarde a lo de mi novia. Entonces se sorprendieron y me dijeron “disculpá, pensamos que eras otra cosa, tratá de vestirte más como hombre”. Se fueron en un auto y no quisieron darme el libro”.
La provincia de Tucumán adhirió a la Ley Nacional de Salud Mental 26.657 y su Protocolo Facultativo en 2014, pero al día de hoy no ha sido reglamentada. En esta década hubo numerosos intentos de reformularla, modificarla, poner sinónimos en un artículo, para cambiar algo y que no cambie nada, pero salvo obstaculizar su implementación, no hubo resultados concretos.
De todas formas, si bien esta ley es un marco normativo que brinda herramientas para garantizar los derechos de la comunidad LGBT (y el de otros grupos y colectivos vulnerabilizados), esta ley no impide la difusión de las terapias de conversión y no impide el accionar de algunas profesiones y actividades, principalmente las vinculadas a ámbitos confesionales, como así también a sectas y las llamadas terapias alternativas. Muchas víctimas y sobrevivientes de estas prácticas ingresaron a través del reiki, las constelaciones familiares, el tarot, entre otras.
Estas violaciones a los derechos humanos no son gratuitas, el tarifario está muy nutrido y puede ser que el beneficio económico sea inmediato como pagar una sesión o esconder otro beneficio como el de manejar una voluntad para recibir una compensación.
Desde Naciones Unidas[7] hasta los organismos de DDHH[8] que vienen a nuestras mentes repudian las terapias de conversión, a esto se suman organizaciones internacionales de derechos humanos. Además hay fallos judiciales, llamados de atención a países y un extenso etcétera. Sin embargo estos grupos siguen operando con total tranquilidad y pocos impedimentos en lo práctico. Cambian algunos nombres, experimentan en algunas estrategias pero siguen su accionar de manera impune.
En una entrevista que realicé a S. (65 años, mujer trans), ella me compartió sus recuerdos cuando la curandera la quemó con un aceite caliente para que asociara ese dolor con su identidad de género.
-Me dijo que eso me esperaba en el infierno por vestirme de mujer. “¿Te dolió? Me preguntó y luego me dijo Imaginaté la eternidad con ese dolor, porque dios te va a castigar. Vos elegís. Mi tía me sostenía fuerte y yo escuchaba como mi madre lloraba mientras entre lágrimas me decía: vas a estar bien, vas a estar bien. Esa noche, rengueando, como pude, huí de casa.
Un consorcio de organizaciones compuestas por Leswarmi mujeres originarias lesbianas y bisexuales, la biblioteca popular Crisálida, La Grupa Trans, Familias Diversas Tucumán decidieron hacer frente a esta situación y comenzaron con una estrategia que garantice derechos a las personas LGBT y sus familias. Pusieron en marcha una campaña de junta de firmas en la vía pública, espacios públicos y espacios recreativos, con una página web para adherir de manera virtual y también compartir testimonios:
Asimismo, presentaron un pedido para que la Honorable Legislatura de Tucumán elabore un proyecto de ley[9] y sancione una norma que prohíba, erradique y castigue a quienes independientemente de su actividad, profesión o rol, realicen estas prácticas inhumanas y aberrantes.
En 14 días, un aproximado a 1200 personas firmaron en la campaña en la vía pública y parques, asimismo elaboraron un proyecto de articulado para una eventual ley, el cuál fue puesto a consideración de la Honorable Legislatura de Tucumán. También se realizaron conversatorios [10] y charlas destinadas a sensibilizar a la comunidad LGBT y la sociedad en su conjunto.
El 7 de diciembre de 2024, en la previa a la XIV Marcha del Orgullo en Tucumán, 2500 personas en una jornada, firmaron adhiriendo a este pedido. En las campañas en distintos puntos de la provincia, son muchas las personas que adhieren pero también comparten sus experiencias de dolor y angustia por situaciones que vivieron o por conocer a alguien que las vivió. La impunidad continúa. Recientemente EPASI estrenó una película en la que parecieran explicitar las terapias de conversión. Curiosamente al estreno fueron muchos referentes de DDHH de la provincia, quienes en sus redes postearon halagos a “este film que salvará vidas”.
En la entrevista que realicé a S. ella me compartió la reflexión: “Es una ficción hablar del Nunca Más cuando estas violencias siguen ocurriendo”.
S. tiene razón. Es hora de abandonar las declamaciones y que el Estado avance con muestras claras de su compromiso en garantizar derechos. Por las victimas LGBT y sobrevivientes LGBT de estas aberrantes prácticas, por las infancias, las adolescencias, por la comunidad LGBT y por la comunidad toda. Es hora de poner fin a esta cinta de Möbius que vulnera los derechos de las personas LGBT. Es hora de afianzar el paradigma de derechos humanos incluyendo a grupos, colectivos y comunidades vulnerabilizadas. Es hora de conjugar lo preventivo y reparatorio.
*Especialista en derechos humanos para comunicadores sociales.
(7) https://news.un.org/es/story/2022/02/1504082
(8) https://www.ohchr.org/sites/default/files/ConversionTherapyReport_SP.pdf
(9) https://leswarmi.ar/index.php/2024/11/13/proyecto-de-ley/
(10) https://leswarmi.ar/index.php/2024/11/20/conversatorio-contra-las-terapias-de-conversion/

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