¿Por qué combatir a los negacionistas climáticos?
Foto: Markus spiske/Unsplash. Fuente: The Conversation.
Quiénes son los negacionistas climáticos, cómo surgen, por qué son peligros y cómo combatirlos son algunas interrogantes que busca desentrañar el presente artículo.
Se apoya en algunos sectores políticos y religiosos conservadores que rechazan las regulaciones ambientales por considerarlas una amenaza al libre mercado o a valores tradicionales.
Para lograr su propósito desarrollan la desinformación mediática a través de medios corporativos y redes sociales que amplifican sus narrativas falsas, generando confusión y polarización.

El presidente de Brasil Lula da Silva declaró en la inauguración de la Cumbre Climática COP30 que “los negacionistas rechazan no solo las evidencias de la ciencia, sino también los progresos del multilateralismo”.
Aludiendo a la era de la desinformación agregó: “Ellos controlan algoritmos, siembran odio, esparcen miedo, atacan las instituciones, la ciencia y las universidades. Es momento de imponer una nueva derrota a los negacionistas”, declaró Lula.
Los negacionistas climáticos son individuos o grupos que rechazan total o parcialmente la evidencia científica sobre el cambio climático, sus causas humanas y sus consecuencias.
Esta postura surge de una combinación de intereses económicos, ideologías políticas y estrategias de desinformación. Este rechazo se manifiesta de varias formas. Por ejemplo, niegan que el cambio climático exista.
Algunos negacionistas afirman que es un fenómeno natural, no causado por humanos. Asimismo, hay quienes minimizan sus impactos o sentido de urgencia y acusan de alarmistas buscando desacreditar el consenso científico.
El negacionismo se ha desarrollado desde finales del siglo XX y puede aparecer en cualquier grupo social, aunque se ha identificado con mayor frecuencia en líderes políticos y empresariales vinculados a industrias contaminantes.
Instituciones como el Heartland Institute y el Competitive Enterprise Institute recibieron fondos de empresas como ExxonMobil para producir informes que cuestionan el consenso científico.
Investigaciones como las de Inside Climate News y Los Angeles Times revelaron que Exxon tenía evidencia científica del cambio climático desde los años 70, pero decidió ocultarla y financiar el negacionismo durante décadas.
Un artículo del medio Milenio señala que la compañía “jugó un rol particularmente importante como donadora corporativa” de la producción y difusión de argumentos para desacreditar el conocimiento científico sobre el calentamiento global.
Tal fue la conclusión del informe “Estructura de red e influencia del contra-movimiento del cambio climático”, de la Universidad de Yale que describe la forma como el gigante petrolero ha venido influyendo en medios y políticos de EE. UU. para frenar las regulaciones ambientales.
Precisamente, la percepción de falta de consenso se debe, en gran medida, a campañas de desinformación y a una representación mediática que otorga un peso desproporcionado a opiniones minoritarias, generando una falsa equivalencia en el debate público.
Los esfuerzos corporativos se complementan con estrategias de desinformación mediática. En países como Estados Unidos y Reino Unido, medios como Fox News y The Daily Telegraph son señalados por dar espacio a voces negacionistas o minimizar la crisis climática.
Este tipo de medios presentan el cambio climático como un debate abierto, y dan igual valor a opiniones científicas y a posturas sin base empírica.
Un artículo publicado por el portal web The Conversation explica que quienes defienden la inexistencia de un consenso científico sobre la crisis climática suelen citar documentos firmados por “numerosos” científicos.

Uno de los documentos más mencionados es la “Declaración mundial del clima: no hay emergencia climática”, firmada por, entre otros, dos premios nobel de física.
“De los más de 1 800 firmantes, la mayoría –incluidos los nobel– carecen de publicaciones científicas sobre clima o cambio climático. Por ejemplo, entre los 21 firmantes españoles, solo tres han publicado estudios en este ámbito” indican los autores.
De otro lado, plataformas como Facebook, YouTube y X (antes Twitter) han sido criticadas por amplificar la desinformación climática mediante algoritmos que priorizan contenido polémico o viral.
Sitios web como Breitbart News o Infowars han difundido teorías conspirativas sobre el cambio climático, vinculándolo a supuestas agendas globalistas o fraudes científicos. Estos espacios suelen mezclar negacionismo climático con otras formas de desinformación (antivacunas, terraplanismo, etc.).
Sectores conservadores ven la acción climática como una imposición ideológica. Recordemos que Donald
Trump retiró a EE. UU. del Acuerdo de París, y lo calificó como una “injusta y unilateral estafa climática” mientras que Javier Milei dijo que “El cambio climático es un invento cultural del socialismo”.
Un artículo académico de Andrés-Sosa en Communication & Methods analiza cómo el negacionismo climático se manifiesta en la prensa escrita, a menudo de forma sutil, mediante la minimización del consenso científico o la exageración de incertidumbres.
National Geographic y Climate Tracker Latam han documentado las principales técnicas del negacionismo, como el uso de falsos expertos, la selección sesgada de datos y las falacias lógicas.
El reportaje de Roberto Andrés en Climate Tracker Latam observa que “el negacionismo se trata de tácticas que se utilizan para frustrar una discusión legítima”.
Cita al fisiólogo Mark Hoofnagle quién en 2007 sugirió en su blog que los negacionistas emplean las mismas tácticas retóricas para sembrar confusión en el público.
Estas son la teoría conspirativa, la selectividad (“cherry picking”), los falsos expertos, las expectativas imposibles y las falacias generales de lógica.
Roberto Andrés proporciona al final de su texto una tabla que describe brevemente estas y otras técnicas que se fueron sumando con el tiempo y que recomendamos revisar.
En resumen, el negacionismo climático se propaga a través de una red compleja de medios corporativos, plataformas digitales, think tanks y portales alternativos.
Identificar y contrarrestar estos actores es clave para fortalecer una acción climática basada en evidencia.
El negacionismo climático es altamente peligroso debido a que retrasa la acción urgente que se necesita para mitigar el cambio climático. No solo obstaculiza las políticas públicas efectivas sino que erosiona la confianza en la ciencia.
Además, aumenta la vulnerabilidad e indefensión de las comunidades frente a eventos extremos y hace comparsa a modelos llamados de “desarrollo” basados en la extracción y el consumismo que son insostenibles y son los causantes de la crisis climática.
María Ángeles Abellán López cita a Cook (2016, 2019) quién organizó la información errónea sobre el cambio climático en cinco categorías: a) no es real; b) no somos nosotros; c) no está mal; d) no se puede confiar en los expertos y, e) las soluciones climáticas no funcionarán.
En el artículo de investigación El cambio climático: negacionismo, escepticismo y desinformación señala que cada negación, cada parte de la desinformación, tiene su propia audiencia y alerta sobre los peligros de no desenmascarar a tiempo las mentiras.
“El cambio climático es objeto de complejas tramas de desinformación a las que se trata de responder racional y éticamente. Una de las respuestas ha venido del movimiento de alfabetización climática” escribe Abellán López.
El 12 de noviembre la Iniciativa Global para la Integridad de la Información sobre Cambio Climático presentó en la COP30 la Declaración sobre Integridad de la Información sobre Cambio Climático.
El documento se presentó suscrito por 12 países: Brasil, Canadá, Chile, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, España, Suecia, Uruguay, Países Bajos y Bélgica.
Las naciones firmantes se comprometen a promover la integridad de la información relacionada con el cambio climático, en conformidad con el derecho internacional de los derechos humanos, incluidos los estándares de libertad de expresión.
También se comprometen a apoyar la sostenibilidad de un ecosistema de medios diverso y resiliente, que garantice una cobertura precisa y confiable sobre cuestiones climáticas y ambientales.
El documento impulsado por el gobierno de Brasil junto con la ONU y la UNESCO insta a los gobiernos, al sector privado, a la sociedad civil, a la academia y a los financiadores que adopten medidas concretas para luchar contra el creciente impacto de la desinformación y de la información falsa.
También a enfrentar el negacionismo y los ataques deliberados contra periodistas ambientales, defensores, científicos e investigadores, que perjudican la acción climática y ponen en riesgo la estabilidad de la sociedad.
El documento destaca que la movilización de todos los actores de la sociedad exige acceso a información coherente, confiable, precisa y basada en evidencia sobre la crisis climática.
Subraya que es indispensable aumentar la concienciación, fomentar la participación pública, posibilitar la rendición de cuentas y construir la confianza pública en políticas y acciones climáticas urgentes.
Retomando los aportes de Abellán López nos parece destacable la necesita de apuntalar los programas de alfabetización climática, los que no deben centrarse sólo en las ciencias físico naturales.
Los programas deben integrar el conocimiento de las ciencias sociales lo que permite una mejor comprensión de las crisis sistémicas. Los estudiantes deben ser capaces de abordar problemas globales con enfoques multidisciplinares.
“El rol de las ciencias sociales es fundamental para cultivar la alfabetización climática”
María Ángeles Abellán López.
“Las ciencias sociales suministran conocimientos para abordar mejor y de manera tangible los factores y las dinámicas sociales, políticas, económicas y culturales que subyacen en los fenómenos estudiados y, de esta manera, proporcionar medidas realistas”.
“De esta manera, estaremos mejor pertrechados para contrarrestar los discursos negacionistas y los contenidos sesgados de las noticias falsas que es siempre información intencional adulterada” concluye Abellán López.
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