Nación Harakbut realiza primer autonceso indígena
Imagen: Fenamad.
Reflejar estadísticamente a la población indígena es una necesidad y un desafío para el diseño de políticas públicas interculturales que respondan a una realidad diversa y multilingüe.
Sin embargo, existe una tendencia negacionista de derechos que busca hacer invisible a los pueblos y sus identidades.
En respuesta a esta situación el Consejo de la Nación Harakbut impulsa el Autocenso Harakbut, un procedimiento pionero de reafirmación de su identidad.

Los resultados de este autocenso serán la base para fortalecer el autogobierno y proponer políticas públicas que atiendan a la especificidad de su población.
Por Equipo de Investigación Colaborativo de Servindi
En Censo Nacional 1993 y 2007 organizado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) no se preguntaba directamente por autoidentificación étnica, sino por lengua materna.
Según el Censo 2007, el 16% de la población peruana declaró como lengua materna una lengua originaria (quechua, aimara o amazónicas). Esto subestimaba la identidad indígena, ya que muchas personas indígenas tenían el castellano como primera lengua.
Con el Censo 2017 y la autoidentificación, el 25,8 por ciento de la población peruana se reconoció como indígena. En cifras absolutas: de una población de 31,2 millones alrededor de 8 millones de personas se autoidentificaron como indígenas.
A pesar que la cartilla censal fue criticada por mantener la categoría “mestizo”, como un concepto ambiguo que podría distorsionar la autoidentificación el registro de la población dio un salto del 16 al 25,8 por ciento.

De acuerdo a la Ley 13248 los Censos de población y vivienda deben llevarse a cabo cada 10 años, por lo que correspondía realizarse en 2027. Sin embargo, el gobierno decidió adelantarlos a 2025, en un contexto pre-electoral.
Un informe del semanario “Hildebrandt en sus trece” deslizó que el incremento del presupuesto público para los censos 2025 buscaba que el gobierno tuviera una prensa positiva en los grandes medios comerciales debido al jugoso presupuesto para su promoción.
Por su parte, las organizaciones indígenas nacionales cuestionaron el adelanto del censo y el no haber sido convocados al proceso de preparación. También se cuestionó la exclusión de sus representantes en la Comisión Multisectorial de los Censos Nacionales 2025.
Otra crítica de las organizaciones nacionales fue que no se aplicó la consulta previa para la elaboración de la cartilla de comunidades nativas y campesinas, y de mantener el término ‘mestizo’ en la cartilla, pese a ser considerado una categoría ambigua.
Los dirigentes indígenas advirtieron entonces que diluir las identidades indígenas puede acarrear que si una comunidad no se autoidentifica adecuadamente, da pie a que en dicho territorio no apliquen ciertos derechos como el de la consulta previa.
En ese sentido, implicaría también la afectación a otros derechos colectivos como el derecho a la educación intercultural bilingüe o a la salud intercultural.
Las organizaciones también alertaron sobre la campaña impulsada por sectores empresariales a través de la prensa corporativa para mantener la categoría “mestizo” en la cartilla censal e incluso eliminar la pregunta de autoidentificación étnica bajo el argumento de que todos somos mestizos.
Las organizaciones denunciaron que la exclusión respondería a presiones empresariales, por un temor de ver reflejado un incremento de la población indígena.
Antolín Huáscar, representante de la Confederación Nacional Agraria (CNA), alertó que a sectores empresariales y de la extrema derecha “No les conviene visibilizar a los pueblos indígenas”.
Una muestra de la intención deliberada de invisibilizar las identidades, en especial las amazónicas, fue la intención del congresista Alejandro Cavero, representante de la extrema derecha, que envió una carta al INEI (ver nota en Servindi).
Su intención era presionar a esta entidad para que se eliminen las opciones que identifican a los pueblos indígenas en los Censos 2025. Cavero buscaba que la pregunta del censo anterior sobre autoidentificación étnica sea sustituida por la pregunta general siguiente:
“- Usted considera que es una persona: ¿blanca, mestiza, indígena, negra o afroperuana, mulato, oriental u otro?”
Es decir, Cavero pretendía que las identidades específicas de los 55 pueblos indígenas que se registra oficialmente en Perú se comprendan en una sola opción general: “indígena”, sin especificar.
Pero además Cavero también pretendía desaparecer cualquier rastro de las lenguas originarias ancestrales, reduciendo las respuestas únicamente a la lengua que la ciudadanía habla actualmente.
De esta manera intentaba eliminar toda referencia a la lengua materna aprendida en la niñez y sustituirla por la pregunta de la lengua de “mayor uso actual”.
Entre las narrativas utilizadas en la campaña promovida por grupos de la extrema derecha se acusó a las organizaciones indígenas de querer politizar los censos.
Sin embargo, la defensa de la opción “mestizo” –contraviniendo recomendaciones técnicas que desaconsejan su uso– comenzó con estas campañas, que ocurrían mientras las organizaciones procuraban un espacio en la planificación de los censos.
Cabe precisar que de acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), se recomienda evitar una clasificación con categorías poco específicas o ambiguas, como por ejemplo “mestizos”, debido a que afecta una recolección precisa de datos.
Iniciado el proceso de los Censos 2025, las advertencias lanzadas antes de su puesta en marcha luego brotaron como denuncias concretas. Estas van desde una escasa difusión del proceso hasta mala aplicación.
Esto último refiere directamente a la pregunta 10 sobre autoidentificación étnica, advertida por las organizaciones indígenas nacionales, denunciando su manipulación u omisión.
Cuando ya se preveían dificultades como la exclusión de los pueblos indígenas en el proceso de diseño de los Censos 2025 es que las organizaciones indígenas nacionales emprendieron una campaña para promover la autoidentificación étnica.
La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) y las organizaciones indígenas nacionales iniciaron una campaña nacional: “Yo abrazo mi identidad. Originario con orgullo”.
Es en este contexto de agresión y amenaza de invisibilización debido a las limitaciones del Censo 2025 a cargo del INEI que el Consejo de la Nación Harakbut despliega el denominado Autocenso de la Nación Harakbut.
El pueblo Harakbut habita principalmente en los departamentos de Madre de Dios y Cusco, entre el río Madre de Dios e Inambari. Su lengua indígena propia pertenece a la familia lingüística Harakbut.
Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados, 659 personas se han autoidentificado como parte del pueblo Harakbut a nivel nacional; y 664 personas indican que su idioma materno es la lengua harakbut.
La ficha del pueblo Harabkbut que maneja el Ministerio de Cultura indica que la población de las comunidades del pueblo Harakbut se estima en 1,737 personas.
Ante las graves amenazas que viven las comunidades harakbut, cercadas por la minería ilegal, la Nación Harakbut organizaba de manera preventiva su propio autocenso, una iniciativa pionera en el país, con un proceso de autorregistro liderado por ellos mismos.
Es así que casi a la par con los Censos 2025, se desplegó la fase de registro censal durante el mes de agosto, realizándose así el autocenso en el territorio ancestral harakbut, a través de 12 comunidades.
Brigadas compuestas por jóvenes y líderes de este pueblo recorrieron Santa Rosa de Huacaria, Queros, Shintuya, Puerto Luz, Barranco Chico, San José de Karene, Boca Ishiriwe, Masenawa, Kotsimba, Boca Inambari, Puerto Azul y Arazaire.
La mayoría de dichas comunidades están ubicadas en la región Madre de Dios, pero también en Cusco. Asimismo, son comunidades pertenecientes o vinculadas a la Reserva Comunal Amarakaeri (RCA).
Las jornadas, antecedidas por espacios de capacitación técnica con expertos, consistieron en el desarrollo de registros a través de asambleas comunitarias, en presencia de sus comuneros/as y directivos.
Pero, ¿en qué se distingue el autocenso de un censo oficial?
“Lo que distingue al autocenso harakbut es que cuando te autocensan no solamente estamos hablando de la persona, sino también de su cultura, del vínculo territorial de cada harakbut, esa es la gran diferencia», afirma Jaime Corisepa, opo de la Nación Harakbut.
“Hemos solicitado la célula censal oficial del INEI y en base de eso estamos trabajando y hemos replanteado las preguntas para tener un cuestionario adecuado a los intereses del pueblo Harakbut, como el territorio, pueblo, la identidad y otros aspectos que no recoge el censo del INEI”, explica por su parte el opo Antonio Iviche.
Es así que desarrollaron y aplicaron su propia herramienta censal, con la participación de especialistas técnicos. Ahora, la información obtenida se encuentra en fase de procesamiento.
Todo este esfuerzo, desde la planificación inicial, la socialización con sus bases, la construcción de la herramienta, hasta su aplicación y ahora, procesamiento e interpretación de lo obtenido, derivará en un documento con hallazgos y resultados.
Sin duda una experiencia que empodera al pueblo Harakbut poniendo a prueba su capacidad de manejo de herramientas estadísticas, y a la vez una expresión del ejercicio de su libre determinación.
Sin embargo, más allá de toda demostración, es el esfuerzo de un pueblo por ser visible en las estadísticas nacionales, apuntando a que sus resultados tengan un reconocimiento oficial.
Como sabemos, invisible equivale a inexistente. Inexistentes para los servicios estatales, la seguridad territorial, para programas sociales que respondan con pertinencia a sus necesidades, para las políticas públicas, para garantizar derechos.
“La autoidentificación harakbut es clave. Si no nos autoidentificamos ahora vamos perdiendo nuestros derechos, nuestro territorio nuestra cosmovisión. Por eso, ahora más que nunca el autocenso es importantísimo para que un harakbut se autodientifique y reafirme como un pueblo originario de la Amazonía”, sentencia Jaime Corisepa.
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Este reportaje se desarrolló en el marco del proyecto “Periodismo y protección de la Amazonía”, con el apoyo de DW Akademie y promovido por el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo. El contenido de la publicación es responsabilidad de su autor y no necesariamente refleja las opiniones de DW Akademie.
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