Mediante una declaratoria conjunta denuncian que la actividad minera amenaza de forma directa la vida, la salud, el medio ambiente, la autodeterminación y los derechos colectivos en sus territorios.

Exigen la cancelación inmediata de todas las concesiones mineras en Oaxaca y Puebla, el alto a las agresiones contra defensoras y defensores del territorio y el fin de los sobrevuelos de avionetas y drones en la región Mixteca Oaxaqueña-Poblana.

También rehazan la imposición de proyectos extractivistas, de “energías verdes” y de explotación de tierras raras, y reafirman su compromiso con la organización comunitaria, la solidaridad entre pueblos y la protección de las mujeres defensoras del territorio.

Subrayan que el territorio no es una mercancía, sino madre tierra, memoria e identidad, y advirtieron que los impactos de la minería ya se expresan en enfermedades degenerativas, escasez de agua y deterioro de los medios de vida.

También alertaron sobre los proyectos vinculados a la industria tecnológica y de guerra, a los que consideraron una amenaza global, y denunciaron que el extractivismo responde a una visión colonial profundizada en distintos momentos históricos.

Santiago Chazumba, 13 de diciembre de 2025

La actividad minera en el país, bajo el modelo extractivista, ha generado daños profundos, permanentes e irreversibles en amplias regiones del territorio nacional. Estos impactos constituyen una amenaza directa contra la vida, la salud, el medio ambiente, la autodeterminación de los pueblos y los derechos colectivos. La minería, tal como hoy se impone, no es desarrollo: es despojo, devastación y muerte.

Si bien la minería ha existido desde tiempos antiguos, en el sistema capitalista —especialmente a partir de la Revolución Industrial— adquirió un carácter de extracción intensiva orientada a la acumulación y concentración de la riqueza, transformando los bienes comunes naturales en mercancías al servicio de intereses privados y corporativos. Este modelo impone una lógica de saqueo que ignora deliberadamente las realidades sociales, culturales, ambientales y comunitarias, colocando el lucro por encima de los derechos humanos y de la vida misma.

Para los pueblos Ñuu Savi, Nahua e Ingiwa, el territorio no es un espacio vacío ni una mercancía. Es madre tierra, es memoria, es identidad, es fuente de vida humana y no humana. El territorio se cuida, se organiza y se reproduce mediante los sistemas normativos, las asambleas, la comunalidad y los rituales heredados de nuestros ancestros. En él se sostiene nuestra cultura, nuestra alimentación, nuestra historia y nuestro futuro. Atacar el territorio es atacar la existencia misma de los pueblos. Por ello, desde los pueblos Ñuu Savi, Náhuatl e Ngiwa, denunciamos:

Por la defensa de nuestros territorios, nos pronunciamos por la solidaridad entre nuestros pueblos originarios como principal herramienta de defensa del territorio, por lo que expresamos nuestro rechazo:

Un pueblo informado se organiza, se une y construye estrategias colectivas, por lo que, la información es una herramienta política para la defensa territorial. Los pueblos Ñuu Savi, Nahua e Ingiwa, nos comprometemos a:

Exigimos alto inmediato al acoso, hostigamiento y violencia contra las mujeres Ngiwa defensoras del territorio, en particular contra las compañeras del Grupo de Mujeres de Los Reyes Metzontla. La defensa del territorio es inseparable de la defensa de la vida, la dignidad y los derechos de las mujeres.

El territorio no se vende, se ama y se defiende.

La vida no se negocia.

 

 

Comunicación intercultural para un mundo más humano y diverso.

Calle Los Cipreses 350 – San Juan de Miraflores – Lima – Perú.

Servindi.org es un sitio web especializado en promover el diálogo intercultural sobre temas de interés indígena y ambiental.

Las ediciones son de responsabilidad propia y no compromete la opinión de ninguna organización indígena local, nacional o internacional.

Los contenidos de este sitio se encuentran bajo licencia : Reconocimiento al autor, Sin fin de lucro, Compartir igual Sindique las noticias (RSS).



Fuente: www.servindi.org

Deja un comentario