A través de un pronunciamiento destaca el liderazgo de los inuit en la lucha por los derechos colectivos indígenas en el mundo y en especial por las autonomías.

Desde la Amazonía peruana la Nación Wampis manifiesta su solidaridad “porque si tocan a uno tocan a todos” y llama a organizaciones como Aidesep y Coica a alzar la voz colectiva.

Llamamos a nuestros hermanos y hermanas de los pueblos indígenas/originarios de la Amazonía, Andinos, Abya Yala y sus organizaciones como AIDESEP y COICA, a alzar la voz colectiva.

Groenlandia no está en venta ni vacía ni quiere ser colonia de nadie, indica la Nación Wampis. Los inuit lo habitan, protegen y han construido un sistema propio de vida y cultura.

Han afrontado diversas colonizaciones y etnocidios hasta lograr un régimen de autogobierno en acuerdo con Dinamarca y que es respetado por la Unión Europea (UE).

Denuncia que detrás del teatro mediático sobre “seguridad” del gobierno de Donald Trump está el interés de lucro y poder por los millones de toneladas métricas de “tierras raras” y otros recursos como el oro .

El infierno del oro que la Nación Wampis conoce de cerca amenaza con articularse con los monstruos colonial, climático y radiactivo que puede provocar la contaminación tóxica de todo el Ártico.

Ello afectaría no solo la vida del pueblo Inuit sino que tendría un devastador impacto global, remarca la Nación Wampis que expresa su coincidencia con el pronunciamiento de otras organizaciones a favor de los pueblos indígenas.

Entre ellas menciona la Conferencia Circumpolar Inuit, que representa a los inuit de Alaska, Canadá, Groenlandia y Rusia, el Consejo Sami (Rusia y Escandinavia), la Asociación Internacional Aleut, el Consejo Ártico Athabaskan y el Consejo Internacional de Tratados Indios, entre otros.

La Nación Wampis es solidaria con los pueblos indígenas del mundo, porque si tocan a uno tocan a todos. Más aún con los Inuit que por décadas han liderado luchas por derechos colectivos indígenas en el mundo y en especial de las autonomías.

Groenlandia, su territorio, no está en venta ni vacía ni quiere ser colonia de nadie. Hace 4500 años que los Inuit lo habitan, protegen y ha construido un sistema de vida y cultura. Han afrontado diversas colonizaciones y etnocidios, hasta lograr su actual régimen de Autogobierno en acuerdo con Dinamarca y respetado por la Unión Europea.

Detrás del teatro mediático sobre “seguridad” (so pretexto para invadir a los pueblos) están los intereses de siempre de la historia de la colonial modernidad. Es el lucro y el poder, ahora detrás de las entre 36 a 42 millones de toneladas métricas TM de 17 tipos de “tierras Raras” (lantano, cerio, praseodimio, gadolinio, terbio y otros) que son el 25% de las reservas globales, y necesarias para misiles, radares, satélites, vehículos eléctricos, celulares, turbinas eólicas, motores eléctricos, usos láser, etc. Se añaden 1100 millones de TM de hierro y otros “minerales críticos” (cobre, níquel, zinc, molibdeno, etc); además de petróleo y también 120 TM de oro. La Nación Wampis conoce el infierno que ocasiona la minería del oro.

Ese monstruo colonial se une a los monstruos climático y radioactivo. El botín mineral está emergiendo con la destrucción del hielo, pero son minerales inseparables de 228,000 TM de uranio y torio. A los poderes globales, no les importa el apocalipsis del calentamiento global por la adicción petrolera, que destruye cada año 264 mil millones de toneladas de hielo de Groenlandia, que eleva el nivel de los mares, destruye costas o sumerge países. Esa minería va provocar más deshielo además de grave contaminación tóxica de todo el Ártico, al agua, vientos, biodiversidad, ciudades y con ello, la vida humana no solo del pueblo inuit, sino a gran escala global.

Los inuit viven también en Canadá, Alaska, Rusia y están articulados en la Conferencia Circumpolar Inuit, que defiende sus derechos a no retroceder a ser colonizados o subordinados en las disputas de las grandes potencias. En estos momentos esta en gran peligro el futuro territorial, la vida y continuidad de la dignidad de todo un pueblo, de modo que, nos sentimos fuertemente comprometidos moralmente y nos sumamos a la espontanea solidaridad por la dignidad y en la lucha para garantizar la vida e historia milenaria, gesto, también expresado por otras organizaciones indígenas como el “Consejo Sami” (de Rusia y Escandinavia), la Asociación Internacional Aleut, Consejo Ártico Athabaskan y Consejo Internacional de Tratados Indios.

Llamamos a nuestros hermanos y hermanas de los pueblos indígenas/originarios de la Amazonía, Andinos, Abya Yala y sus organizaciones como AIDESEP y COICA, a alzar la voz colectiva y coordinar a nivel internacional, para frenar el retorno de la violencia colonizadora etnocida y ecocida.

¡Alto a la colonialidad del poder!

¡Vivir en Armonía para los Inuit (Inuuqatigiitsiarniq) y los Wampís (Tarimat Pujut)!

 

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