Por Cristian Uribe Hidalgo 

Nota generada en el Taller de Periodismo Descolonial y Comunitario

(Comité de Pensamiento Marxista Crítico y Revolucionario UACM) 

Vladimir Ilich Lenin, en su obra ¿Qué hacer?, decía que “si hace falta unirse — escribía Marx a los dirigentes del partido—, pactad acuerdos para alcanzar los  objetivos prácticos del movimiento, pero no trafiquen con los principios, no hagan “concesiones” teóricas. Tal era el pensamiento de Marx, ¡pero resulta que entre  nosotros hay gente que en nombre de Marx trata de aminorar la importancia de la  teoría! Sin teoría revolucionaria tampoco puede haber movimiento revolucionario. 

Actualmente se ha tratado de desdibujar el pensamiento marxista desde la ideología  del negacionismo de la insostenibilidad del sistema capitalista, basada en la  anatema “el fin de la historia” dictada por Francis Fukuyama, en referencia a la caída  de la Unión Soviética, y por todos los intelectuales orgánicos —concepto propuesto 

por Antonio Gramsci que refiere a todas aquellas personas que empeñan su pluma  y su fuerza intelectual para legitimar la división de clases—. 

Bajo estas circunstancias, la legitimidad del sistema de explotación capitalista  también dirige sus ataques hacia los pueblos y sus colectivos que luchan en contra  de la desigualdad estructural y a favor de la justicia social, apelando a la  transformación revolucionaria de la sociedad, por lo que es necesario retomar, para  estudiar y difundir, el pensamiento científico y crítico de Karl Marx y Friedrich Engels,  Vladimir Lenin, Alexandra Kollontai, Antonio Gramsci, Rosa Luxemburgo, José  Carlos Mariátegui, Mao Tse-Tung, Amílcar Cabral y más. 

Este pensamiento sujeto a la praxis militante y su base de transformación social e  internacionalista es una necesidad histórica, porque presenta una perspectiva  alternativa a las contradicciones del modo de producción capitalista que ha padecido  la humanidad hasta nuestros días. Por ello, resulta urgente difundir y ampliar las  discusiones en los espacios públicos y en las universidades donde sus  comunidades, principalmente la trabajadora y la estudiantil, pueden desarrollar sus 

capacidades de observación crítica a la sociedad actual y actuar en consecuencia  con una visión emancipadora. 

La historia da la razón a la teoría marxista a través de diversas experiencias  revolucionarias en los procesos sociales, ya que esta doctrina ha expuesto las  bases científicas de los movimientos populares y revolucionarios en numerosos  lugares del mundo desde sus primeras apariciones en el siglo XIX con la Comuna  de París en Francia —primer gobierno socialista del mundo integrado por la clase  obrera cuya duración data del 18 de marzo al 18 de mayo de 1871—. El marxismo, 

como pensamiento revolucionario, abre diversos espacios en todos los continentes  del orbe para interpretar el mundo que nos rodea y apostar a la transformación de  la sociedad contemporánea. 

En la praxis cotidiana de los movimientos de los pueblos oprimidos del mundo, la  teoría reivindica el papel histórico de la clase trabajadora por medio de  interpretaciones científicas que fundamentan su quehacer y advierten las acciones  de oportunismo que pretenden dirigir falsamente las necesidades de liberación  humana. Esto se refleja con lo que sostiene Engels en el prefacio del folleto La  guerra campesina en Alemania: “De haber carecido los obreros de sentido teórico,  este socialismo científico nunca hubiera sido, en la medida que lo es hoy, carne de  su carne y sangre de su sangre”. 

El desafío más importante en el espacio universitario para tratar los temas actuales  desde la perspectiva teórica del socialismo es propiciar la igualdad de condiciones  entre todos sus sectores de la comunidad trabajadora y su estudiantado, así como  mantener los espacios de discusión y participación abiertos a la clase trabajadora  que no pertenece directamente a las universidades, sino a los sectores más  explotados de la sociedad, obreros(as) y campesinos(as) (gran parte de ellos(as)  con vínculos en el pensamiento indígena). 

Lo que se trata de hacer desde nuestro presente, comprendiendo el pasado y  construyendo el futuro, constituye la necesidad histórica de fortalecer el  pensamiento marxista en las universidades públicas de México fomentando la  democratización del conocimiento y su socialización por medio de diferentes

actividades y expresiones revolucionarias. A saber el campamento de Ciudad  Universitaria en la UNAM que se instaló durante diecinueve días (02-21 de mayo de  2024), llevando a cabo diversas expresiones de apoyo y solidaridad a favor del  pueblo palestino para protestar en contra del genocidio ejercido por gobierno de  Israel en Palestina. 

Por eso, compartimos este discurso para hacer un llamado a todas las comunidades  universitarias y casas de estudio que, con base en el pensamiento marxista y a decir  de una de Las cinco dificultades para decir la verdad de Bertolt Brecht —poeta y  dramaturgo alemán—, la verdad no debe decir cosas falsas, que no arme a las filas  de la clase poderosa, ni engañe a los débiles, aunque sea bastante difícil no  defender a los poderosos y bastante poderoso engañar a los débiles. 

El pensamiento de Karl Marx recorre y recorrerá el siglo XXI. 

Imagen 1. Elaboración del Comité de Pensamiento Marxista Crítico y Revolucionario  UACM. 

Facebook: Coloquio de Pensamiento Marxista Crítico y Revolucionario UACM

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