Por Noelia Carrazana

Hoy el magistrado Jean Daniel Valverde, del cantón La Libertad, admitió a trámite un habeas corpus correctivo a favor del exvicepresidente Jorge Glas y advirtió que es una obligación constitucional del Estado presentarlo en la diligencia judicial, marcando un punto de inflexión en el caso y abriendo la puerta a la revisión inmediata de sus condiciones de detención y estado de salud.

La situación de salud del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas Espinel ha sido calificada como crítica por su defensa y por médicos tratantes, lo que llevó a un juez de Ecuador a convocar para este viernes una audiencia de habeas corpus correctivo destinada a evaluar su deterioro físico y mental mientras permanece recluido en la cárcel de máxima seguridad “La Roca / El Encuentro”, ubicada en la provincia costera de Santa Elena.

Según informó la agencia EFE, el magistrado ordenó que el Estado ecuatoriano presente obligatoriamente a Glas en la audiencia, que se desarrollará de forma presencial y telemática, y que remita la totalidad de su historial médico, junto con informes penitenciarios y jurídicos. Como medida cautelar, el juez dispuso que se adopten todas las acciones necesarias para evitar “cualquier posible violación de sus derechos fundamentales a la vida, la integridad personal y la salud”, incluyendo su eventual traslado inmediato a un hospital público, si así lo recomienda su médico tratante.

Alarma médica respaldada por informes clínicos

La defensa de Glas, encabezada por la abogada Sonia Vera, sostiene que el exvicepresidente requiere una hospitalización inmediata no diferible, en base a una valoración médica integral realizada en el marco de las medidas provisionales otorgadas en octubre por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), que obligan al Estado ecuatoriano a garantizar su salud física y mental.

De acuerdo con el informe médico citado por la defensa y difundido por el medio digital Hechos Ecuador Noticias, Glas presenta un cuadro clínico complejo que incluye:

  • Pérdida marcada de peso y masa muscular
  • Debilidad extrema, que le impide mantenerse en pie por sus propios medios
  • Restricción para hidratarse y consumo de agua no apta para potabilización
  • Alimentación insuficiente, con episodios recurrentes de hambre
  • Falta de control sanitario seguro en la administración de medicamentos
  • Infecciones micóticas generalizadas, visibles en pies, cuerpo y cuero cabelludo
  • Afectación psicológica severa, con síntomas de miedo persistente, estrés extremo y deterioro emocional

Estos elementos fueron expuestos públicamente en un informe audiovisual del programa Hechos Ecuador Noticias, basado en testimonios de médicos tratantes, entre ellos un internista y un neuropsiquiatra especialista en trauma, y de la defensa legal del exvicepresidente.

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Según el testimonio difundido por dicho medio, Glas permanece bajo vigilancia permanente las 24 horas, incluso durante el uso del baño; no puede cortarse el cabello ni rasurarse; y su medicación estaría bajo control de personal policial y militar, sin supervisión médica directa. Además, se encuentra recluido en un entorno penitenciario aún inconcluso, con presencia de polvo de cemento, humedad y condiciones que agravarían patologías respiratorias preexistentes, como su rinitis crónica.

Los profesionales de la salud que lograron evaluarlo coincidieron en que su estado es “peor que nunca” y que el centro penitenciario no cuenta con la capacidad sanitaria necesaria para atender su cuadro clínico.

Quién es Jorge Glas y por qué está preso

Jorge Glas fue vicepresidente de Ecuador entre 2013 y 2017, durante el gobierno de Rafael Correa, y tuvo a su cargo sectores estratégicos como energía, telecomunicaciones e infraestructura.

Actualmente cumple tres condenas por delitos de corrupción, la más reciente de 13 años de prisión por peculado, relacionada con el proceso de reconstrucción tras el terremoto de 2016. Su defensa sostiene que los procesos judiciales estuvieron marcados por irregularidades, uso de pruebas cuestionadas y persecución judicial (lawfare), argumentos que han sido presentados tanto ante instancias nacionales como internacionales.

Glas lleva casi ocho años privado de libertad, con períodos previos de medidas cautelares y solicitudes de beneficios penitenciarios que, según su defensa, cumplía en su totalidad. En abril de 2024, fue detenido tras el asalto policial a la Embajada de México en Quito, ordenado por el actual gobierno, pese a que ya había recibido asilo diplomático del Estado mexicano, hecho que derivó en la ruptura de relaciones diplomáticas entre Ecuador y México, según reportó EFE.

Para la defensa, el caso de Jorge Glas ha dejado de ser exclusivamente un asunto judicial para convertirse en una emergencia humanitaria y médica, con riesgo cierto para su vida. La audiencia de habeas corpus será determinante para establecer si el Estado ecuatoriano cumple con sus obligaciones constitucionales y con los compromisos internacionales en materia de derechos humanos.

A esta denuncia se sumo el pedido de la madre del ex presidente, Norma Espinel implora por la salud y el bienestar de su hijo:

Hoy, la alerta es concreta: Jorge Glas no puede pararse, su cuerpo muestra signos de colapso y su estado de salud se deteriora aceleradamente en un contexto de encierro extremo. Las decisiones que se adopten en las próximas horas podrían tener consecuencias políticas, jurídicas y diplomáticas de alcance internacional.

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