Sin embargo, no existe ninguna prueba de esta acusación, más aun si el programa nuclear de Irán -con fines energéticos y de salud- es supervisado por la Agencia Internacional de Energía Atómica.
Cabe agregar que no es la primera vez que Benjamín Netanyahu realiza la misma acusación.
Los ataques más recientes han causado daños en ambos países. En Israel, el hospital Soroka y un edificio residencial en Tel Aviv fueron alcanzados por misiles iraníes, dejando al menos 47 heridos.
En Irán, Israel atacó instalaciones nucleares en Arak, Isfahán y Natanz. Aunque inicialmente se reportó que también fue atacada la planta de Bushehr, esto fue desmentido por las autoridades.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, reiteró el derecho de Israel a defenderse y condenó la posibilidad de que Irán adquiera armas nucleares.
En América Latina, los presidentes de Argentina y Paraguay también han mostrado su postura a favor de Israel, mientras Brasil, México, Chile, Venezuela, Cuba y Nicaragua ha condenado el accionar del país.
Por su parte, los líderes políticos de Rusia y China, aliados de Irán, condenaron los ataques israelíes y se ofrecieron como mediadores, para darle una solución diplomática al conflicto.
En Medio Oriente, países vecinos como Irak, Omán y Arabia Saudita también condenaron la ofensiva israelí y activaron canales diplomáticos para evitar que la crisis se expanda por la región.
En tanto Francia, mediante Emmanuel Macron, se mostró crítico tanto con Irán como con Israel, destacando que el camino debe ser la negociación y no el uso de la fuerza.
Por su parte, la ONU condenó la escalada y expresó su preocupación por los ataques a instalaciones nucleares.
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