La medida se justifica bajo razones de seguridad nacional y se aplica tanto a inmigrantes como a quienes soliciten visas temporales.

Según el gobierno, estas naciones tienen deficiencias en la verificación de identidad e información, lo que dificultaría detectar posibles amenazas, fraudes migratorios o riesgos para la seguridad nacional.

Se trata de los países como Burundi, Cuba, Laos, Sierra Leona, Togo, Turkmenistán y Venezuela, algunos de los cuales se niegan a aceptar el retorno de ciudadanos deportados.

Las restricciones afectan visas B-1/B-2 (turismo y negocios), F (estudio), M (formación vocacional) y J (intercambio).  Además, los consulados podrán acortar la vigencia de otras visas según los criterios de seguridad vigentes.

La proclamación contempla excepciones para residentes legales permanentes en EE. UU., ciudadanos con doble nacionalidad que viajen con pasaporte de un país no restringido y titulares de visas diplomáticas.

También se permitirán ingresos limitados para familiares directos, deportistas en eventos internacionales, personas adoptadas y miembros de minorías perseguidas, entre otros casos especiales.

El Secretario de Estado, en consulta con otras agencias, deberá evaluar periódicamente si las suspensiones deben continuar, finalizarse, modificarse o complementarse, y se comprometerá con los países afectados para mejorar sus protocolos de seguridad.

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Fuente: www.servindi.org

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