En América Latina, la minería a cielo abierto y otros modelos extractivistas prometen desarrollo, pero dejan un saldo de pueblos desplazados, aguas contaminadas y territorios arrasados.

En Enfoque conversamos con Manuel Fontenla, Doctor en Estudios Sociales de América Latina y Licenciado en Folosofía Latinoamericana, sobre el verdadero impacto ambiental y social de estas industrias, cómo se construyen los “consensos extractivos” y por qué el sur sigue sangrando para que el norte consuma. «Los daños que genera el extractivismo son cada vez más grandes y terribles a medida que se intensifica en tecnología, en tiempo y en velocidad de mercado”, dijo el también activista Manuel Fontenla. “Nosotros acá en Catamarca (Argentina) tenemos un poco trágicamente casi todos los extractivismos: mega minería a cielo abierto de oro y cobre, mega minería de litio y frontera de soja que se está extendiendo mucho. La verdad vemos una multiplicidad de impactos ambientales”, destacó el entrevistado, “Vemos ríos secos, humedales afectados, nacientes de agua afectadas, desplazamiento de comunidades indígenas”, destacó. “Algo muy importante del extractivismo es tratar de entender que no se puede separar mucho el impacto ambiental del impacto social, son impactos asociados. Si vos destruís una fuente de agua, también condenas a la comunidad que habita ese territorio», agregó el experto. ¿Es posible pensar otro modelo? ¿Qué rol tienen los Estados, las empresas y la ciudadanía?

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