Paraguay – Cinco años sin Lichita: desaparición forzada, persecución política y un grito que vuelve a las calles
Foto: Marcha
Por Claudia Castro Tirina
Se cumplen cinco años de la desaparición forzada de Carmen Elizabeth Oviedo Villalba, “Lichita”, una niña de 14 años desaparecida en noviembre de 2020 en el departamento de Concepción, Paraguay, después de sobrevivir a un operativo militar en el que sus primas Lilian Mariana y María Carmen Villalba, de 11 y 12 años, fueron ejecutadas por militares de la Fuerza de Tarea Conjunta del Estado paraguayo.
En este contexto, cinco años después, no hay una búsqueda real, investigación independiente, ni responsables identificados, sin embargo, lo que sí ha habido es silencio institucional, hostigamiento y el agravamiento de la persecución a su familia.

En Paraguay, las presas políticas, Carmen Villalba, Laura Villalba y Francisca Andino llevan adelante una nueva huelga de hambre en el penal Martín Mendoza en Emboscada, para exigir: “Fin del sistema de torturas y hostigamiento al que están sometidas hace más de un año; participación activa de Carmen Villalba en la búsqueda de Lichita (conforme a la Acción Urgente 64/2021 del Comité contra las Desapariciones Forzadas de la ONU), negada sistemáticamente por el Estado paraguayo, y el ingreso de libros y materiales didácticos al pabellón, porque la educación también es un derecho dentro de la prisión”, sostuvieron desde la Campaña Internacional en Solidaridad con la Flia Villalba.

Tras nueve días de huelga, las presas políticas paraguayas que habían levantado la huelga por temas de salud, reiniciaron el pasado 27 de noviembre una nueva huelga de hambre, en la que mencionan que “no es un gesto simbólico: es el grito de quienes enfrentan un doble cerco represivo”.
El Comité de los Derechos del Niño de la ONU declaró al Estado paraguayo responsable por graves violaciones al derecho a la vida de las niñas Villalba y exigió una investigación independiente y efectiva, pero hasta el día de hoy nada de eso ha ocurrido.
En este marco, el 28 de noviembre llevaron a cabo una acción donde exigieron frente a la Embajada de Paraguay en Buenos Aires, “la aparición con vida de Lichita, fin del aislamiento y la tortura para Carmen, Laura y Francisca, justicia por las infancias Villalba, tal como exige la ONU, justicia por Nestito, fin a la persecución política y familiar contra las Villalba”.
“El caso de Lichita y de las mujeres y las infancias de su familia refleja un patrón sistemático de persecución y criminalización del Estado paraguayo que se extiende hace más de dos décadas.
A esta violencia se suma una nueva vulneración: el Estado argentino les retiró el estatus de refugio a integrantes de la familia Villalba en el 2023, que se encontraban bajo protección internacional, una medida que viola el principio de no devolución”, afirmaron desde la Campaña Internacional de Solidaridad con la Familia Villalba.
Un Estado denunciado ante organismos internacionales
En enero de 2025, el Comité de los Derechos del Niño de la ONU publicó un informe que abordó los posibles homicidios ilegítimos y las alegaciones de que Paraguay adoptó medidas para encubrir los hechos, concluyendo que el Estado paraguayo es responsable de graves violaciones de derechos humanos que fueron agravadas por la falta de una investigación imparcial.
En el informe se sostiene que Paraguay violó el artículo 6 de la Convención sobre los Derechos del Niño, al privar arbitrariamente de la vida a las niñas, y el artículo 4, al no llevar a cabo una investigación adecuada sobre sus muertes.
La familia denuncia desde el comienzo que el operativo militar, la manipulación de pruebas y la falta de investigación forman parte de una arquitectura de impunidad que lleva décadas.
Myriam Villalba, madre de Lilian y tía de Lichita, indicó a Mink’a Comunicación que: “Nos enteramos que hubo un operativo el 2 de septiembre de 2020 donde ejecutan a Lilian Mariana y María Carmen, niñas argentinas de once años.”, donde además el tratamiento que las fuerzas paraguayas dieron a los cuerpos de las niñas, fue que: “Las niñas fueron presentadas como mujeres adultas”, a pesar de la documentación argentina que demostraba su edad.
A cinco años, Myriam insiste en que el caso no se trata solo de una desaparición: “Lo que se vivió fue el infanticidio de Estado.”

En este contexto, la comunidad internacional sigue realizando acciones para que finalmente el Estado paraguayo cumpla con las exigencias de los organismos de Derechos Humanos, como así también permita investigar lo sucedido con Lichita..
“El estado paraguayo no ha hecho nada para buscar a Lichita. No deja buscarla a nadie, por esa razón se ha hecho denuncias en instancias internacionales ante el Comité de Desaparición Forzada de Naciones Unidas”, denunció Miryam Villalba desde Venezuela en la presentación del Documental “Dónde estás Lichita” en la Agremiación Federal de Funcionarios de la Universidad de la República en Uruguay.
Por su parte, Carmén Villalba, mamá de Lichita expresó: “No nos cansemos de seguir luchando, de seguir peleando por Lichita, no olvidemos que Luchita es hija de un pueblo que lucha, y Lichita representa un poco esa niñez a quien no le dieron derecho a nada, pero sin embargo, ella luchó, ella peleó. (…)Sigamos diciendo al Estado que es un Estado infanticida, que es un Estado terrorista que fusila a niñas de 11 y 12 años, que desaparece a niñas y asesina a niñas”.
Presas políticas en huelga de hambre: el cuerpo como única herramienta
Las presas políticas Carmen Villalba, Laura Villalba y Francisca Andino, quienes reiniciaron el 27 de noviembre una nueva huelga de hambre, después de nueve días de protesta iniciada el pasado 28 de octubre, donde su objetivo principal es denunciar, por un lado, las condiciones carcelarias inhumanas y degradantes, “propias de un sistema que castiga la pobreza, la insurgencia y la militancia comunista. El aislamiento político que busca quebrar la organización de solidaridad humanitaria y la capacidad de denunciar la desaparición de Lichita, el doble infanticidio de María Carmen y Lilian, como las anomalías jurídicas en los casos de las tres presas políticas”.
“Las compañeras están en un régimen de encierro absoluto. Ahí en Emboscada empeoró la situación” señaló Myriam, ya que según han denunciado, ahora las presas son obligadas a usar uniforme rojo, lo que significa máxima seguridad y no tener acceso a nada, “las tienen encerradas las 24 horas sin siquiera poder realizar la lectura de un libro”, denunció Myriam.
“Estas tres compañeras, realizando también varias denuncias en instancias judiciales, no tuvieron otra opción que realizar una huelga de hambre exigiendo tres cosas puntuales: Que se le cambie el régimen en el que están actualmente más de un año. El Mecanismo de Prevención contra la Tortura en su informe mencionó que este régimen en cual están siendo sometidas las tres compañeras y más otras mujeres y hombres, no pueden superar los 30 días, porque posterior a eso es catalogado como tortura y tienen graves secuelas psicologicas en el ser humano. Las Naciones Unidas estableció que ese régimen sólo puede durar 15 días, las compañeras están más de un año en ese régimen de encierro absoluto”, lo que implica claramente las violaciones constantes a los derechos humanos por parte del Estado.
Por otro lado, otra de las reivindicaciones que señala Myriam es que “Carmén, como madre de Lichita pueda participar en las diligencias sobre la desaparición de su hija. Sabemos bien que no hay ningún tipo de investigación por la desaparición forzada del caso Lichita. Como se mencionó, el Estado paraguayo se le antojó enviar una fiscalía de trata acusandola a la tía (Laura)”, y el tercer punto es “que les dejen ingresar libros. A estas compañeras solo le permiten el ingreso de la biblia. Y exigen que se les deje ingresar material de lectura”, remarcó.
Persecución que cruza fronteras
El dolor de dejar su pueblo y su país ha sido muy fuerte, pero necesario para resguardar la vida de su familia, por lo que se establecieron en Puerto Rico, un pueblito de menos de 20 mil habitantes en Misiones, Argentina.

“El Estado paraguayo no solamente cegó la vida de nuestras niñas, sino que persigue a toda la familia en el exterior. Nosotras como familia que estamos integradas por cinco mujeres adultas, mi madre de 81 años y 12 niños, niñas y adolescentes nos vimos forzadas a salir de nuestro país en principio. Posteriormente nos obligó a solicitar un refugio en Argentina, porque el estado paraguayo seguía la persecución hacia toda la familia”, expresó Myriam.
En este marco indicó: “actualmente estamos en Venezuela, porque el gobierno de Milei, con la ministra de seguridad Patricia Bullrich nos revocaron el refugio y tuvimos que buscar otro lugar, otro país que nos acogiera y que nos diera por lo menos, una seguridad jurídica donde nuestras niñas y nuestros niños puedan estudiar y pudieran tratar dentro de toda esta persecución, estos golpes duros que nos dieron desde Paraguay, puedan llevar una vida normal”, remarcó Villalba.
En este sentido, se evidencia el hostigamiento que lleva el Estado paraguayo a la familia. “Después de que asesinaron a las niñas y desaparecieron a Lichita, en vez de protegernos, siguieron persiguiéndonos”, declaró Villalba que encontró la tranquilidad por parte del Estado venezolano a principio de año.
Cinco años después: la urgencia no caduca
Hoy, 30 de noviembre de 2025, la desaparición forzada de Lichita sigue siendo una herida abierta para su familia, un emblema de la impunidad estructural en Paraguay y una deuda pendiente de los organismos internacionales con los derechos humanos.

La desaparición de “Lichita” se produjo el 30 de noviembre del 2020 en la zona de Cerro Guazú, en Pedro Juan Caballero. “Lichita fue herida ese 2 de septiembre en una de sus pantorrillas, y es nuevamente herida el 30 de noviembre cuando ellas trataban de salir de ahí para volver a Argentina”.
El 30 de noviembre, las cuatro que habían sobrevivido al primer ataque fueron emboscadas nuevamente. Carmen Elizabeth, “Lichita”, de 14 años fue herida de bala y desaparecida. Laura, madre de una de las niñas, fue capturada mientras buscaba a su sobrina. Las otras dos primas adolescentes, Tamara de 14 y Tania de 19 años, lograron cruzar la frontera y regresar a Argentina el 23 de diciembre.
En este marco, “la que sí fue detenida es Laura Villalba, ella fue la que viajó con las niñas para garantizar ese derecho a la identidad, también conocer familiares paternos. Ella sí está detenida, de hecho, la condenaron a una pena muy alta que es de 31 años. En principio la condenaron por una causa de violación del deber de cuidado y educación a 3 años y posteriormente le armaron una causa por terrorismo, a la cual la condenaron a 26 años”.
“La violencia a la que se enfrentan no es un exceso: es la política penitenciaria de un Estado que reproduce la lógica contrainsurgente y la “doctrina Bukele” exportada a toda América Latina. Cárceles superpobladas, suspensión de derechos básicos, castigo colectivo, aislamiento prolongado, negación de atención médica, prohibición de estudiar y leer, censura a las visitas, trabas administrativas” para quebrantar cada vez más a las presas y familia, sostienen desde la Campaña Internacional en Solidaridad con la Flia Villalba.
Fuente: minkacomunicacion.com



![Fuentes: Climática [Imagen: Desprendimiento de hielo del glaciar Russel, Kangerlussuaq, Groenlandia, julio de 2022 Foto: Sepp Kipfstuhl, Alfred Wegener Institute]](https://abyayalasoberana.org/wp-content/uploads/2026/02/19-comprimido.jpg)



