Así lo sugiere un reportaje del medio británico openDemocracy que señala que Palantir desarrolló una herramienta de inteligencia artificial para mostrar posibles objetivos de deportación, indicando personas y localización.

Palantir Technologies Inc. es una empresa de software fundada en 2003, especializada en análisis de grandes volúmenes de datos (big data) y soluciones de inteligencia para gobiernos y empresas.

Cumple una función clave en el ecosistema de inteligencia artificial aplicada al análisis de datos, con fuerte presencia en el sector público y privado. Su perfil combina innovación tecnológica con un rol estratégico en defensa y seguridad.

Cabe mencionar que Palantir fue financiada inicialmente por In-Q-Tel, el fondo de inversión de la CIA, lo que alimenta la percepción de que nació para fines de inteligencia.

El gobierno de Javier Milei, en Argentina, intentó incorporar Palantir para el uso de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), lo que encontró fuertes críticas (ver Tribuna de Periodistas).

Algunos medios y organizaciones la señalan como herramienta de “espionaje sucio”, usada en conflictos bélicos (como Gaza) y en programas de vigilancia masiva de ciudadanos.

El reportaje de open Democracy revela que Palantir contrató a cuatro exfuncionarios del Ministerio de Defensa británico, en una suerte de “puerta giratoria”, para luego obtener el mayor contrato de su historia con dicha cartera.

Precisamente, su estrecha relación con agencias de inteligencia y defensa, y el uso de sus plataformas en operaciones de vigilancia, ha generado acusaciones y controversias que la vinculan con prácticas de espionaje.

“El flujo constante de altos funcionarios de defensa hacia Palantir debería preocupar a cualquiera que esté interesado en cómo funciona el complejo militar-industrial”, dijo a openDemocracy el activista Iain Overton, de la organización Acción contra la Violencia Armada.

“Corremos el riesgo de volvernos dependientes de una única tecnología privada estadounidense”, advirtió Overton.

Las preocupaciones sobre el uso del software de Palantir en defensa e inteligencia estatal han ido en aumento en varios países europeos desde la reelección de Trump.

Según el medio especializado Intelligence Online, los servicios de inteligencia de Dinamarca buscan una nueva plataforma de procesamiento de datos para reemplazar a Palantir, ante las crecientes exigencias de Trump de tomar el control de Groenlandia, territorio semiautónomo danés.

Dinamarca teme que los datos sensibles procesados ​​por Palantir puedan ser accesibles para el gobierno estadounidense y la CIA, que invirtió en la empresa a través de su fondo de capital de riesgo.

OpenDemocracy, 30 de enero, 2026.- El gigante estadounidense del espionaje digital Palantir contrató el año pasado a cuatro exfuncionarios del Ministerio de Defensa británico. La última incorporación se produjo meses antes de que la compañía obtuviera el mayor contrato de su historia con ese ministerio, revela openDemocracy en exclusiva.

Barnaby Kistruck dejó su cargo como director de estrategia industrial, prosperidad y exportaciones del Ministerio de Defensa el 31 de agosto de 2025, poniendo fin a una carrera de casi dos décadas en la administración pública, dedicada a seguridad y defensa nacional.

Nueve días después, asumió su nuevo puesto como asesor senior de Palantir, la empresa de sistemas militares y de vigilancia que desarrolló una herramienta de inteligencia artificial para ayudar en las redadas migratorias del ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EEUU). (La app Elite muestra en un mapa posibles objetivos de deportación, con un expediente sobre cada persona y su posible localización, utilizando, entre otras fuentes, las direcciones de las personas que le entrega el Departamento de Salud).

openDemocracy entiende que Kistruck apoyó un papel clave en la redacción de la Revisión Estratégica de Defensa y de la Estrategia Industrial de Defensa del Reino Unido, publicadas en junio pasado, y que recomendaban ampliar el papel de la inteligencia artificial en la política de defensa.

En diciembre de 2025, tres meses después del nombramiento de Kistruck, Palantir obtuvo un contrato de tres años con el Ministerio de Defensa por un valor de 240 millones de libras esterlinas (unos 330 millones de dólares) para “modernizar la defensa”, proporcionando “capacidades de análisis de datos que respalden la toma de decisiones estratégicas, tácticas y operativas en tiempo real, en todos los niveles de clasificación” dentro de las fuerzas armadas.

El contrato – tres veces más grande que cualquiera de los otros firmados anteriormente con el Ministerio de Defensa– fue adjudicado sin licitación.

La investigación de openDemocracy no indica que Kistruck haya incurrido en una irregularidad. Pero su nombramiento pone de relevar la preferencia de Palantir por contratar a ministros, altos funcionarios y asesores especiales salientes para cargos de asesoría o lobby ; una práctica conocida como “puerta giratoria”.

Kistruck fue la cuarta contratación de Palantir procedente del sector de defensa en 2025, junto a dos altos funcionarios, Laurence Lee y Damian Parmenter, y el exministro conservador de las Fuerzas Armadas, Leo Docherty, que perdió su banca en las elecciones de julio de 2024.

Al mismo tiempo, la empresa estrechó vínculos con el gobierno británico, mediante reuniones oficiales con el primer ministro Keir Starmer, el entonces embajador en Estados Unidos, Peter Mandelson, seis ministros del gabinete y altos funcionarios de la Oficina del Gabinete, el Tesoro y el Ministerio del Interior durante 2025.

En febrero, Starmer y Mandelson realizaron una “visita informal” a la sede central de la empresa en Washington, según la descripción de la Oficina del Gabinete. La visita incluyó un recorrido por las instalaciones, una sesión de preguntas y respuestas con el personal y una reunión con el CEO de Palantir, Alex Karp.

Cuatro meses después, el director ejecutivo de Palantir en el Reino Unido, Louis Mosley, se incorporó al Consejo Industrial Conjunto del Ministerio de Defensa, que el gobierno define como su “principal mecanismo estratégico de vinculación con el sector de la defensa”.

Posteriormente, durante la visita del Estado del presidente Donald Trump al Reino Unido en septiembre, el Ministerio de Defensa anunció un “acuerdo de asociación estratégica” con la empresa.

“El flujo constante de altos funcionarios de defensa hacia Palantir debería preocupar a cualquiera que esté interesado en cómo funciona el complejo militar-industrial”, dijo a openDemocracy el activista Iain Overton, de la organización Action on Armed Violence (Acción contra la Violencia Armada).

“Corremos el riesgo de volvernos dependientes de una única tecnología privada estadounidense”, advirtió Iain Overton

“Corremos el riesgo de volvernos dependientes de una única tecnología privada estadounidense”, advirtió. “Y cuando el Ministerio de Defensa trata a una empresa extranjera como indispensable para combatir, planificar y pensar, el peligro no es solo la dependencia, sino también la erosión de la rendición de cuentas.

“Modernizar la defensa no requiere atarla de forma permanente a la voluntad de una empresa tóxica, especialmente en un momento en que Estados Unidos está lejos de ser el aliado confiable que tantas veces creímos”.

Los hallazgos de openDemocracy se producen en un contexto de creciente escrutinio sobre los contratos públicos de Palantir. A principios de esta semana, el líder del Partido Verde, Zack Polanski, entregó una carta en la oficina londinense de la empresa en la que anunciaba que se propone rescindir el contrato de 330 millones de libras (unos 455 millones de dólares) para gestionar la Plataforma Federada de Datos del Servicio Nacional de Salud (NHS), que administra grandes volúmenes de datos sensibles del sanitario.

“Estamos notificando formalmente a Palantir”, dijo Polanski en un video grabado frente a la sede de la empresa. “Se trata de una compañía de vigilancia militar vinculada al autoritarismo ya la devastación en Gaza, y no debería tener ningún lugar en nuestro sistema de salud”.

La estrecha relación del gobierno con Palantir también genera interrogantes en un momento en que Europa lidia con la política exterior errática de Trump, incluidas sus amenazas de invadir Groenlandia y castigar con aranceles a los países europeos que se le opongan.

Palantir fue fundada por el multimillonario Peter Thiel, un estrecho aliado de Trump que donó a su campaña presidencial de 2016 dinero procedente de la CIA. Altos directivos de la empresa han enfatizado su compromiso inquebrantable con la “dominación” estadounidense.

La última vez que Palantir contrató a varios exfuncionarios británicos en rápida sucesión fue a multas de 2022, cuando firmó su primer “Acuerdo Empresarial” con el Ministerio de Defensa, un contrato que entonces ascendía a 75 millones de libras (unos 103 millones de dólares).

En abril de 2023, cinco meses después de que Polly Scully, exdirectora de estrategia de Defensa, fuera designada “asesora sénior para el gobierno del Reino Unido” en Palantir, ella misma invitó al entonces ministro de las Fuerzas Armadas, James Heappey, a una recepción organizada por la empresa en Londres para celebrar la firma del acuerdo.

“Solo quería agradecerte enormemente por acompañarnos el miércoles por la noche”, escribió Scully en un correo electrónico a Heappey días después del evento. “Fue fantástico contar con un respaldo tan significativo al Acuerdo Empresarial; espero que lo hayas pasado bien”.

“Aún estamos definiendo qué significa en la práctica la asociación entre el Ministerio de Defensa y la industria, pero estoy seguro de que parte de ello pasa por construir relaciones de confianza, y espero que hayamos avanzado en eso el miércoles”.

Scully estaba bien posicionada para ayudar a la empresa a desarrollar vínculos de confianza con el Ministerio de Defensa: había dejado hacía poco su cargo y había ocupado diversos puestos de alto nivel durante los ocho años anteriores, algo que ella misma reconoció en su correo.

“Como mencioné, estoy amando la vida en Palantir, pero el Ministerio de Defensa sigue ocupando un lugar muy importante en mi corazón”, escribió.

Scully no fue la primera exfuncionaria pública en encargarse de fortalecer los vínculos de la empresa con el gobierno, como ya había informado openDemocracy en 2023 , y todo indica que no será la última.

Cuando openDemocracy consultó a Palantir por sus recientes contrataciones provenientes del Ministerio de Defensa, la empresa respondió a través de otro de sus contratados; un portavoz que había trabajado en ese ministerio entre 2015 y 2016.

El portavoz, que también fue asesor especial de la oficina del primer ministro en Downing Street y codirector de comunicaciones del Partido Conservador, afirmó: “Palantir exige que todo su personal cumpla con las cláusulas de no competencia y las normas sobre nombramientos posteriores al servicio público, como ha ocurrido en estos casos”.

Por su parte, un vocero del Ministerio de Defensa señaló: «Realizamos una diligencia exhaustiva en cualquier nombramiento que pueda generar preocupación. Aplicamos estrictamente las condiciones impuestas a las personas, investigamos a fondo cualquier posible incumplimiento y, si se confirma, tomamos las medidas correspondientes».

Las preocupaciones sobre el uso del software de Palantir en defensa e inteligencia estatal han ido en aumento en varios países europeos desde la reelección de Trump.

Según el medio especializado Intelligence Online, los servicios de inteligencia de Dinamarca buscan una nueva plataforma de procesamiento de datos para reemplazar a Palantir, ante las crecientes exigencias de Trump de tomar el control de Groenlandia, territorio semiautónomo danés.

Dinamarca teme que los datos sensibles procesados ​​por Palantir puedan ser accesibles para el gobierno estadounidense y la CIA, que invirtió en la empresa a través de su fondo de capital de riesgo In-Q-Tel.

El mes pasado, una investigación conjunta del medio suizo WAV y la revista Republik reveló que Suiza rechazó un acuerdo con Palantir tras un informe interno del ejército que advertía sobre el riesgo de que la inteligencia estadounidense pudiera acceder a los datos compartidos con la empresa, pese a las garantías oficiales de Palantir.

En ese momento, un portavoz de la empresa declaró a The Guardian: “No existe fundamento alguno para la afirmación del informe del ejército suizo sobre un posible acceso a datos sensibles. Nuestro negocio se basa en la confianza de nuestros clientes, y hacemos todo lo posible – desde controles contractuales y procedimentales hasta técnicos – para garantizar que ellos mantengan el control total de sus datos, operaciones y decisiones”.

El Ministerio de Defensa no es el único ámbito del sector público en el que Palantir ha avanzado significativamente en los últimos años. Actualmente mantiene contratos activos por más de 500 millones de libras (unos 690 millones de dólares), y un compromiso adicional del Ministerio que podría alcanzar otros 500 millones en los próximos años.

Diputados, organizaciones de derechos humanos y la Asociación Médica Británica han expresado su preocupación por la participación de la empresa en el sistema de salud, después de que Palantir obtuviera en noviembre de 2023 un contrato de 330 millones de libras (unos 455 millones de dólares) con el NHS para desarrollar la Plataforma Federada de Datos.

El diputado liberal demócrata Martin Wrigley, con experiencia técnica en telecomunicaciones, dijo a openDemocracy que, tras interrogar a Mosley, el director ejecutivo de Palantir en el Reino Unido, en una comisión parlamentaria el año pasado, los contratos de Palantir con el NHS y su relación general con el gobierno le dejaron una “profunda preocupación”.

“Los sistemas de Palantir parecen diseñados para generar un enorme bloqueo tecnológico. Desde la perspectiva del proveedor, eso es exactamente lo que se busca, pero desde la del Estado es profundamente problemático”, señaló. “Socava la transparencia, debilita el control democrático y nos vuelve dependientes de un único actor comercial para funciones que están en el corazón de la confianza pública”.

Wrigley añadió: “Lo que necesitamos es que las empresas tecnológicas británicas tengan la oportunidad de competir y ofrecer soberanas a problemas soberanos. ¿Qué ocurrirá soluciones cuando Trump tenga otro arrebato y exija que el señor Thiel y sus amigos ‘apaguen el interruptor’? ¿Apagar qué?, se preguntará a alguien. Pues… todo”.

A raíz de las exigencias de Trump sobre Groenlandia, Wrigley volvió a plantear esta semana en el Parlamento su preocupación por la dependencia del Reino Unido de Palantir y otras empresas estadounidenses.

“Dependemos en gran medida de varios sistemas informáticos estadounidenses, incluido Palantir, controlado por Peter Thiel, una figura central del círculo de la administración Trump”, afirmó.

“¿Examinará el gobierno cómo garantizar que Palantir no sea un punto único de falla en nuestros sistemas críticos – en salud, defensa, la Oficina del Gabinete y ahora también la policía?”.

En su respuesta en la Cámara de los Comunes, la ministra del Interior, Yvette Cooper, reconoció que el gobierno debe “considerar las áreas clave en las que es necesario reforzar la infraestructura nacional crítica”.


*Ethan Shone es reportero de investigación para openDemocracy. Está especialmente interesado en el dinero negro, el cabildeo y la corrupción política.

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