NarcoDerecha// Manuel “Mamo” Contreras, Israel y el origen oscuro de la narcoderecha chilena
En los años 2000, el propio Manuel Contreras, exdirector de la DINA y brazo derecho de Pinochet, rompió su silencio. Ante la justicia chilena y en entrevistas a medios internacionales, aseguró que el dictador se había enriquecido mediante el narcotráfico y la producción de cocaína dentro del Ejército. “Pinochet se enriqueció producto del narcotráfico.
La cocaína era fabricada en un complejo químico del Ejército en Talagante por Eugenio Berríos”, declaró Contreras al juez Claudio Pavez en 2006.

Por: Nicolás Romero Reeves
Durante los años más oscuros de la dictadura, Chile se transformó en un laboratorio de experimentos militares, financieros y criminales. Bajo la fachada del “orden y progreso”, el régimen de Augusto Pinochet montó una compleja red de negocios ilegales —desde el tráfico de armas hasta la producción de drogas químicas— que dio origen a una élite civil y militar profundamente corrompida. Lo que hoy llamamos narcoderecha no surge del vacío, sino de esa matriz de poder que fusionó economía ilícita, represión política y alineamiento geopolítico con Estados Unidos e Israel.
La ruta de la cocaína negra y el gas sarín
Uno de los capítulos más oscuros fue la fabricación de armas químicas bajo la dirección del bioquímico Eugenio Berríos, colaborador de la DINA y protegido de Manuel Contreras. Documentos judiciales y reportajes de investigación (La Nación, CIPER, BBC) demuestran que Berríos participó en la producción de gas sarín, utilizado para eliminar opositores y probar la capacidad química del régimen. Su vinculación con el Instituto Butantan de Brasil en 1979, y el viaje del general Fernando Matthei, reflejan que Chile buscaba autonomía tecnológica para su industria militar.
En paralelo, Berríos experimentaba con lo que denominó “cocaína negra”, una variante alterada químicamente para evadir controles policiales. Según testimonios judiciales y declaraciones de exagentes, esta droga se exportaba a Estados Unidos y Europa con conocimiento de altos mandos del Ejército y protección institucional.
Berríos fue asesinado en 1995 en Uruguay, donde su cuerpo apareció enterrado en una playa tras huir de Chile. Su muerte selló una cadena de silencios que involucraba a exmilitares uruguayos, chilenos y a redes internacionales de tráfico y lavado de dinero.
El eje Cardoen-Israel: armas y diplomacia paralela
Con el embargo de armas impuesto por Estados Unidos tras el asesinato de Orlando Letelier en Washington (1976), Pinochet perdió su principal proveedor de equipamiento militar. Para suplir esa dependencia, Israel se convirtió en un socio estratégico, ofreciendo asesoría tecnológica, entrenamiento y armamento. Esta relación no solo sirvió a la represión interna, sino que también permitió mantener operativa la maquinaria de exportación de armas durante los años 80 y 90.
El empresario Carlos Cardoen simboliza esa convergencia entre negocios y dictadura. Su industria armamentista fabricó bombas de racimo y explosivos, vendiendo armas a Irak, Ecuador, Croacia y Bosnia-Herzegovina, incluso durante embargos internacionales. Aunque posteriormente recibió apoyo transversal de políticos de la Concertación y la derecha, sus vínculos originales con la dictadura fueron el punto de partida de una red que mezcló lobby político, tráfico y corrupción.
Fuente: revistadefrente.cl







