“Sus propuestas lejos de apuntar a la igualdad entre los integrantes de la sociedad, apuntan a enriquecer más aún a la elite empresarial chilena que lo apoya irrestrictamente”.

Por José Aylwin Oyarzún*

Vemos con alarma los cuestionamientos a los avances civilizatorios basados en el respeto a la dignidad de la persona humana que caracterizan el discurso del candidato José Antonio Kast.

En efecto, aquellas propuestas del candidato Kast que van más allá de la simple denostación mediante slogans falsos del gobierno actual y de su contrincante en la carrera presidencial —como es el que Chile se cae a pedazos— se limitan a dos ejes centrales; seguridad y crecimiento económico. Si bien es cierto que estas temáticas  forman parte de una aspiración legítima de la ciudadanía, ellas son planteadas por Kast como verdaderos mantras que por sí solos resolverán los problemas de la población. Para su materialización propone la adopción de medidas que abiertamente desconocen derechos fundamentales a los que no solo el Estado de Chile se ha obligado a respetar y proteger al suscribir tratados internacionales, sino que además constituyen componentes esenciales de la convivencia democrática.

Así, haciéndose eco de los discursos de extrema derecha hoy emergentes a nivel global, como los de Trump en Estados Unidos, Milei en Argentina, y Bukele en El Salvador, en materia de seguridad, propone expulsar a los migrantes irregulares, incluso a riesgo de dividir a familias cuyos hijos, por nacer en suelo chileno, tienen nacionalidad chilena. Aparte de las dificultades de materializar esta medida —propone vuelos charter que podrían tomar varios años en realizarse— esta tiene un evidente sesgo racista,  ya que como sabemos, la población migrante en Chile proviene de países de la región con fuerte componente afrodescendiente e indígena, y no europeo como la migración de la que el candidato Kast proviene.

Sumado a lo anterior, propone la instalación de cárceles de máxima seguridad, el endurecimiento de las penas para los integrantes de las bandas criminales y la revisión de la aplicación de la legítima defensa. Dichas propuestas, en particular la última, además de ser dudosa efectividad para garantizar la seguridad ciudadana en aquellos países en que han sido impuestas, desconocen un conjunto de derechos que los ciudadanos tenemos, como el debido proceso,  la igualdad ante la ley, y en algunos casos ponen en riesgo la vida y a la integridad. Desconocen además lo que la experiencia internacional ha demostrado de manera irrefutable; a mayores niveles de igualdad existentes en una sociedad determinada, mayores son los niveles de seguridad de que esta goza.

Relacionado a lo anterior, el candidato Kast propone una serie de políticas a objeto de lograr el crecimiento de la economía, que igualmente desconocen acuerdos civilizatorios existentes en materia económica y social a objeto  de garantizar el bienestar material de la población. Así propone disminuir el gasto fiscal en 6 mil millones de dólares en 18 meses. Sin cuestionar la importancia de contar con un Estado más eficiente y trasparente en el uso de recursos públicos, dicha medida reduciría aun más la capacidad del Estado chileno para asegurar el acceso a la salud, a la educación  y a la vivienda,  entre otros derechos sociales, a los que se ha comprometido a satisfacer hasta el máximo de los recursos de que disponga.

sus propuestas lejos de apuntar a la igualdad entre los integrantes de la sociedad, apuntan a enriquecer más aún a la elite empresarial chilena que lo apoya irrestrictamente

No solo ello, sus propuestas lejos de apuntar a la igualdad entre los integrantes de la sociedad, apuntan a enriquecer más aún a la elite empresarial chilena que lo apoya irrestrictamente. En efecto, Kast propone reducir el impuesto corporativo desde 27% a 23%, incluyendo a las grandes empresas. A ello agrega la flexibilización de las que considera como trabas u obstáculos regulatorios a las inversiones de dichas  empresas. Entre estas regulaciones  se encuentran aquellas establecidas a fin de asegurar la protección del medio ambiente y los derechos de pueblos indígenas,  a cuyo respeto y protección en Estado chileno también se ha comprometido. A ello se agrega la ambigüedad que en sus intervenciones ha mostrado en relación al respeto a las recientes reformas laborales —jornada de cuarenta horas— y previsionales —aportes de los empleadores—, ambigüedad consistente con la oposición que como parlamentario tuvo frente a  la legislación que las  aprobó.

Con las propuestas antes señaladas el presidenciable Kast amenaza con echar por tierra la vigencia en nuestro país acuerdos civilizatorios basados en la dignidad de las personas. Tales acuerdos  han sido construidos  por la comunidad internacional de la que nuestro país es parte,  por largas décadas luego de la segunda guerra mundial – guerra que paradojalmente motivó la migración de su familia a Chile, país que la acogió- los  que han posibilitado avances sustanciales en la construcción de sociedades más igualitarias, y consecuentemente, en la convivencia democrática en su interior.

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