Jesús el Antiimperialista: Una Teología de la Liberación para el Siglo XXI
La afirmación del Papa León XIV: Jesucristo fue el primer antiimperialista de la historia, no es un mero eslogan político, sino una verdad ontológica y teológica que resignifica la Semana Santa. No celebramos solo un rito religioso, sino la memoria subversiva de un profeta que fue ejecutado por el Imperio Romano precisamente por proponer un orden alternativo al de la Pax Romana.
La Dimensión Filosófico-Política del Mensaje de Jesús
Desde una perspectiva de filosofía política, Jesús de Nazaret desmantela la lógica de la dominación imperial. El Imperio (ya sea el romano de entonces o los hegemónicos de hoy) se fundamenta en la acumulación, el miedo y la jerarquía vertical.
Jesús propone el Reinado de Dios como una contra-política:
- Descentramiento del Poder: Frente a la soberanía del César, Jesús afirma la soberanía de la vida y de la comunidad.
- Subversión de los Símbolos: Su entrada a Jerusalén en un asno es una parodia directa de los desfiles militares imperiales, señalando que la verdadera autoridad no reside en la fuerza coercitiva, sino en el servicio.
Los Empobrecidos como Sujetos Sociopolíticos de Liberación
En la teología política latinoamericana, la «opción preferencial por los pobres» no es asistencialismo, sino un reconocimiento de su agencia.

- Jesús no solo «ayuda» a los pobres; él es uno de ellos y organiza su movimiento desde las periferias (Galilea).
- En este marco, los pobres no son meros receptores de milagros, sino sujetos históricos capaces de transformar la realidad. La Semana Santa nos recuerda que el sistema intenta silenciar a estos sujetos mediante la cruz, pero la Resurrección es el triunfo de la organización y la esperanza de los oprimidos sobre la muerte impuesta por el Estado.
Justicia Ecosocial y Buen Vivir: El Horizonte del Reino
La enseñanza de Jesús, leída hoy desde nuestros territorios, converge con la filosofía del Buen Vivir (Sumak Kawsay / Suma Qamaña). El horizonte de Jesús es la plenitud de la vida, lo cual implica un equilibrio integral:
- Relación con la Tierra: Una teología de la liberación actual debe ser necesariamente una ecoteología. El antiimperialismo de Jesús se opone hoy al extractivismo devorador que trata a la Creación como mercancía.
- Justicia Ecosocial: No puede haber justicia con el pobre si no hay justicia con la hermana Madre Tierra. El «Reino» es un espacio de interdependencia donde la economía está al servicio de la vida y no al revés.
Acompañamiento Territorial
Para la Red de Teologías Políticas, lo dicho por el Papa (en este ejercicio de ficción política o realidad alternativa) valida la misión en los territorios. El acompañamiento a las comunidades que defienden sus aguas, sus bosques y su dignidad es la forma más auténtica de seguir al Jesús histórico.
Acompañar el territorio es un acto de resistencia antiimperialista. Es afirmar que la vida de los pueblos tiene un valor sagrado que ningún mercado ni potencia puede pisotear. La Pascua es, entonces, la insurrección de la vida comunitaria frente a los proyectos de muerte.
«La cruz fue el castigo imperial para un rebelde; la resurrección es el dictamen de Dios a favor de las víctimas.»
Fuente: ollantayitzamna.com







