El Congreso peruano ha dado luz verde al ingreso de militares de Estados Unidos a Perú en 2026 pese a advertencias internas sobre la vulneración de la soberanía nacional del país.
Con 73 votos a favor, 25 en contra y dos abstenciones, el Congreso peruano aprobó el jueves la Resolución Legislativa 13436/2025-CR, que autoriza la entrada a Perú de personal militar del Departamento de Guerra de Estados Unidos con armas de guerra durante todo 2026.
Según
la resolución, los militares estadounidenses participarán en “labores
de apoyo, asistencia y entrenamiento” con las Fuerzas Armadas y la
Policía del Perú, y durante su estancia podrán portar armas de guerra, y
serán rotados entre cada tres a seis meses en diversas localidades como
Lima, Junín, Cusco, Ayacucho o Apurímac.
Entre
las instituciones peruanas involucradas en esta misión se encuentran el
Comando de Inteligencia y Operaciones Conjuntas (CIOEC), Fuerza
Especial Conjunta (FEC), Fuerzas de Operaciones Especiales (FOES) de la
Marina de Guerra, Grupo de Fuerzas Especiales (GRUFE) de la Fuerza Aérea
y diferentes brigadas del Ejército y unidades policiales
especializadas.
Perú,
país que en la última década ha tenido 8 presidentes y sufre una crisis
política, ha tenido anteriormente la experiencia de albergar tropas
estadounidenses.
Una
nueva resolución legislativa del gobierno de Perú autoriza el ingreso
al país sudamericano del cuerpo militar del Departamento de Defensa de
Estados Unidos.
En
noviembre de 2024, el Gobierno peruano ya había autorizado el ingreso de
efectivos extranjeros. Durante el Foro de Cooperación Económica
Asia-Pacífico (APEC 2024), 600 militares estadounidenses ingresaron al
país durante menos de un mes para brindar apoyo administrativo,
logístico y de seguridad.
Asimismo,
en mayo de 2023, las autoridades también permitieron la entrada de
efectivos de EE.UU. entre el 1 de junio y el 31 de diciembre de ese año,
con propósitos similares.
La
nueva resolución del Congreso ha provocado reacciones contradictorias
en el país andino. Las autoridades que respaldaron la medida sostienen
que la presencia militar estadounidense responde a una estrategia de
cooperación internacional en materia de seguridad y lucha contra el
crimen organizado, narcotráfico y amenazas transnacionales.
Sin
embargo, según opositores, el alcance de la autorización —armas de
guerra, rotaciones, cobertura nacional— rebasa un simple intercambio
técnico y acerca al país a una situación de militarización permanente.
La
presidenta de la Comisión de Defensa Nacional del Parlamento, Karol
Paredes, descartó que se trate de una violación a la soberanía del Perú y
negó que detrás haya un intento de instalar una base militar
extranjera.
Mientras que, para muchos ciudadanos y analistas críticos, permitir la entrada de tropas armadas extranjeras por un periodo prolongado vulneraría la soberanía nacional y plantearía riesgos a la seguridad interna. Asimismo, existe alarma por la opacidad sobre las condiciones exactas de su despliegue y su rol fuera de ejercicios conjuntos.
Fuente:
rebelion.org