El traslado el lunes a la nueva cárcel del Encuentro, de los primeros 300 presos, considerados “los más peligrosos” según el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa -entre los cuales se encontraba el ex vicepresidente correista, Jorge Glas- desató críticas y cuestionamientos sobre el respeto a los derechos humanos.

Ubicada en la provincia costera de Santa Elena, la prisión de máxima seguridad busca replicar el llamado “modelo (Nayib) Bukele”, en referencia a las cárceles instaladas por el presidente de El Salvador, para luchar contra el crimen organizado que azota al país desde hace varios años.

Fue construida en un entorno poco acogedor y aislado, cuenta con capacidad para 736 reclusos y sus celdas fueron diseñadas “para que los presos no puedan tener contacto ni comunicación con ninguna persona”, afirmó el ministro del Interior, John Reimberg , reportó France24.

El funcionario detalló que los internos no saldrán ni a un hospital si se enferman, pues la prisión dispone de “todo lo necesario para la atención médica”.

El nuevo centro de máxima seguridad empezó a recibir presos justo un después de que 31 presos murieron en un motín el pasado domingo 9 de noviembre en la cárcel de Machala, en medio de un enfrentamiento entre bandas por el control de la prisión.

Desde que Noboa declaró el “conflicto armado interno” en enero de 2024, la mayoría de prisiones de Ecuador están militarizadas, situación que es objeto de denuncias por parte de diversas ONG’s ecuatorianas, que reportaron casos de violencia, maltrato y hacia tortura por parte de las autoridades penitenciarias contra los presos.

«Se acabó la fiesta para ellos, se acabaron las órdenes de las cárceles, de generar violencia y caos (…) Hoy están en celdas diseñadas para impedirles cualquier contacto o comunicación con absolutamente cualquier persona», declaró Reimberg a una emisora ​​de radio.

Fuente: jornada.com.mx

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