El Congreso aprobó la «Ley de devastación» que flexibiliza la emisión de licencias ambientales a empresas, bajo el riesgo de contaminación.
A través de esta norma se propone la emisión de tres modalidades de licencias, las mismas que suprimen los antes procedimientos retrocediendo la normativa ambiental del país hasta 40 años.
Se trata de la «licencia ambiental especial» que facilita las autorizaciones ambientales para proyectos «estratégicos», que serán determinados así por el Consejo de Gobierno, y pueden beneficiar a empresas mineras o de combustibles fósiles.
A este se suma la «licencia ambiental única» que se entregará en una sola etapa y no en cuatro como se solía realizar, considerando la viabilidad, la instalación, la ampliación y la operación.
Finalmente, está la «licencia por adhesión y compromiso» que simplifica la otorgación de licencia a un formulario para obras potencialmente contaminantes.
La ministra del Medio Ambiente, María Silva ha señalado que esta ley viola el derecho ciudadano a un medio ambiente ecológico y saludable.
Esta cuestionada norma, fue propuesta por el senador Davi Alcolumbre y se aprobó por los diputados el pasado 17 de julio.
El presidente de Brasil, Lula da Silva, tiene 15 días para aprobar u observar la ley, pero aún si la descartara puede ser aprobada por la mayoría del Congreso.
Este riesgo pone en alerta a activistas y especialistas que resaltan lo perjudicial que sería su promulgación teniendo en cuenta la crisis ambiental que atraviesa el planeta.